14/12/2018, 14:18
Kazuma se preparó para el nuevo día. El sol comenzaba a asomar por el este, por lo que lo primero que hizo fue encaramarse al árbol y orientarse. Después, cargado con las hojas del té y la bandana huérfana, el shinobi sólo tuvo que empezar a caminar.
Y aún así fue un viaje largo. Tortuosamente largo. Fatigado, con la boca pastosa por la sed y un hambre que le retorcía las entrañas, Kazuma se perdió en más de una ocasión. Aunque conociera en qué dirección quedaba el norte, el muchacho no conocía los bosques del País de los Bosques como conocía las calles de su aldea, y los árboles podían constituir un auténtico laberinto cuando se lo proponían. Y así se tiró varias largas horas, caminando en círculos, con unas piernas tan cansadas que le temblaban y se le agarrotaban a cada paso que daba.
Y hacia el mediodía, cuando parecía que todo estaba perdido, cuando parecía que su cuerpo no iba a dar más de sí y que caería al suelo desfallecido, el suelo se abría allá donde le alcanzaba la vista, y un puente lo cruzaba hasta alcanzar una serie de edificios de madera y bambú que se alzaban en el horizonte. Unos edificios que Kazuma conocía muy bien.
Y aún así fue un viaje largo. Tortuosamente largo. Fatigado, con la boca pastosa por la sed y un hambre que le retorcía las entrañas, Kazuma se perdió en más de una ocasión. Aunque conociera en qué dirección quedaba el norte, el muchacho no conocía los bosques del País de los Bosques como conocía las calles de su aldea, y los árboles podían constituir un auténtico laberinto cuando se lo proponían. Y así se tiró varias largas horas, caminando en círculos, con unas piernas tan cansadas que le temblaban y se le agarrotaban a cada paso que daba.
Y hacia el mediodía, cuando parecía que todo estaba perdido, cuando parecía que su cuerpo no iba a dar más de sí y que caería al suelo desfallecido, el suelo se abría allá donde le alcanzaba la vista, y un puente lo cruzaba hasta alcanzar una serie de edificios de madera y bambú que se alzaban en el horizonte. Unos edificios que Kazuma conocía muy bien.
