16/12/2018, 22:47
Kazuma agradeció la ayuda y dio algunas explicaciones vagas sobre su estado. Sin entrar en detalles, se apoyó en el mostrador y dejó sobre aquel un montoncito de hojas doradas que se desparramaron por la madera. El anciano Shiten se sobresaltó ante aquella escena: su escritorio siendo ensuciado por el polvo, los fragmentos de hojas rotas y algo de tierra.
—¡Pero bueno, cuidado! —advirtió, con violentos aspavientos de sus brazos. Kazuma no tardó en excusarse, y en respuesta Shiten se llevó una mano a la frente y con la que le quedaba libre tomó el pergamino para revisar los detalles de la misión con el ojo que no se había tapado—. Ay, esto no le va a gustar pero nada a la señora de la limpieza. Está bien, está bien, aquí tienes tu recompensa —le dijo, extendiendo un saquito con el símbolo de Kusagakure inscrito en él. Le señaló con un dedo acusador—. ¡Pero para la próxima vez que salgas de misión ten más cuidado con tus objetivos, estas hojas han llegado intactas de milagro, jovencito!
—¡Pero bueno, cuidado! —advirtió, con violentos aspavientos de sus brazos. Kazuma no tardó en excusarse, y en respuesta Shiten se llevó una mano a la frente y con la que le quedaba libre tomó el pergamino para revisar los detalles de la misión con el ojo que no se había tapado—. Ay, esto no le va a gustar pero nada a la señora de la limpieza. Está bien, está bien, aquí tienes tu recompensa —le dijo, extendiendo un saquito con el símbolo de Kusagakure inscrito en él. Le señaló con un dedo acusador—. ¡Pero para la próxima vez que salgas de misión ten más cuidado con tus objetivos, estas hojas han llegado intactas de milagro, jovencito!
