24/01/2019, 00:17
(Última modificación: 24/01/2019, 00:17 por Amekoro Yui.)
El pelado shinobi no tardó en acatar la instrucción de Yui y se adentró en el despacho con timidez. Cerró tras de él las puertas y entonces se dirigió a ella:
—B-buenas —saludó, y Amekoro Yui se cruzó de brazos, inspeccionándole con una ceja alzada. El chico, temeroso como un corderillo frente a las fauces de un lobo, se acercó temeroso al escritorio—. Karamaru, del clan Habaki. Me mandó a llamar se... —tosió—. Arashikage.
—¿"Arashikage"? —repitió la líder, seca y tajante—. ¿Es que el "-sama" o el "-dono" se te han ahogado bajo la tormenta? ¡¿Pero qué clase de educación han recibido los genin de vuestra generación?
¡Bah! Al final iba a resultar que Manase Mogura iba a tener razón y todo.
—B-buenas —saludó, y Amekoro Yui se cruzó de brazos, inspeccionándole con una ceja alzada. El chico, temeroso como un corderillo frente a las fauces de un lobo, se acercó temeroso al escritorio—. Karamaru, del clan Habaki. Me mandó a llamar se... —tosió—. Arashikage.
—¿"Arashikage"? —repitió la líder, seca y tajante—. ¿Es que el "-sama" o el "-dono" se te han ahogado bajo la tormenta? ¡¿Pero qué clase de educación han recibido los genin de vuestra generación?
¡Bah! Al final iba a resultar que Manase Mogura iba a tener razón y todo.
