4/02/2019, 23:27
—¿Que se le voló la cabeza? ¿De verdad? Escuché del tema pero no pensé que fuese de verdad. ¿Quién se animaría a hacer algo así?
Yui entrecerró los ojos y los puños temblaron sobre la mesa.
—Sí. Es verdad. Algún malnacido ha tenido la osadía de profanar la estatua del primer Arashikage, ¡de Sumizu Kouta! —bramó, estampando sendos puños sobre la mesa. La rabia hacía temblar todo el cuerpo de la mujer, como un peligroso volcán a punto de entrar en erupción, y sus ojos... sus ojos eran el verdadero núcleo de una tormenta venidera—. No sabemos quién ha sido, las investigaciones de nuestros shinobi no han aportado demasiadas luces al respecto. Lo único que se sabe es que este incidente no se ha debido a causas naturales y que debe tratarse de alguna persona, con toda probabilidad, shinobi, muy poderosa.
Oh, y lo que daría ella por dar con ese pobre idiota... ¡Le haría probar todo el poder de la Tormenta!
—Pero, sea como sea, eso queda fuera de tu misión, Karamaru —añadió, tendiéndole un pergamino cuidadosamente enrollado con la letra C a modo de sello de cera de color azul—. Tu misión es otra muy diferente, pero relacionada con el caso: Vas a ir a buscar a Shūsei Tsura, uno de los mayores maestros dotoneros de la aldea, y le acompañarás hasta el Valle del Fin y le auxiliarás en la reparación de la estatua. Tu habilidad con el Doton le vendrá de perlas. ¿Ha quedado claro?
Yui entrecerró los ojos y los puños temblaron sobre la mesa.
—Sí. Es verdad. Algún malnacido ha tenido la osadía de profanar la estatua del primer Arashikage, ¡de Sumizu Kouta! —bramó, estampando sendos puños sobre la mesa. La rabia hacía temblar todo el cuerpo de la mujer, como un peligroso volcán a punto de entrar en erupción, y sus ojos... sus ojos eran el verdadero núcleo de una tormenta venidera—. No sabemos quién ha sido, las investigaciones de nuestros shinobi no han aportado demasiadas luces al respecto. Lo único que se sabe es que este incidente no se ha debido a causas naturales y que debe tratarse de alguna persona, con toda probabilidad, shinobi, muy poderosa.
Oh, y lo que daría ella por dar con ese pobre idiota... ¡Le haría probar todo el poder de la Tormenta!
—Pero, sea como sea, eso queda fuera de tu misión, Karamaru —añadió, tendiéndole un pergamino cuidadosamente enrollado con la letra C a modo de sello de cera de color azul—. Tu misión es otra muy diferente, pero relacionada con el caso: Vas a ir a buscar a Shūsei Tsura, uno de los mayores maestros dotoneros de la aldea, y le acompañarás hasta el Valle del Fin y le auxiliarás en la reparación de la estatua. Tu habilidad con el Doton le vendrá de perlas. ¿Ha quedado claro?
