6/04/2019, 14:12
(Última modificación: 6/04/2019, 14:12 por Aotsuki Ayame.)
—¿Bailar con un violín? Eso si no me lo esperaba —comentó Roga, con gesto pensativo.
—¡Era genial! —asintió Ayame, de forma efusiva.
—Suena a que hay gente con talento y que muchos llevarán sus actos preparados con antelación, quizás necesite ensayar con bastante anticipación y ver cómo logro adecuar el escenario para el show. Sí, en definitiva debo buscar el modo de mostrar un espectáculo de altura.
—¡Claro! Me encantaría hacerlo —respondió Ayame, devolviéndole la sonrisa. ¿Y quién sabe? Quizás el destino quisiera que terminaran compitiendo el uno contra el otro... Desde luego, esa sería una verdadera sorpresa para King Roga.
—¡Ah! Casi se me olvida —añadió, girándose como si buscara algo. O a alguien. No tardó en encontrarla, y chistó a la camarera mientras su mano se movía en el aire en el clásico gesto para pedir la cuenta.
Y ella no tardó en cumplir con el pedido.
—Aquí tienen su cuenta —dijo, dejando sobre la mesa una pequeña bandejita con la factura sobre ella.
—Sé que dijiste que ibas a pagar tú, pero no me parece del todo justo —dijo Roga, y Ayame le miró interrogante—. ¿Y si pago yo lo tuyo y tu pagas lo mío? ¡Es cómo si nos hubiésemos invitado los dos!
Ella no pudo evitar soltar una carcajada ante la original ocurrencia de Roga.
—¡Me parece bien! —accedió, antes de sacar el monedero desde uno de los bolsillos de su pantalón y dejar varias monedas sobre la bandeja.
—¡Era genial! —asintió Ayame, de forma efusiva.
—Suena a que hay gente con talento y que muchos llevarán sus actos preparados con antelación, quizás necesite ensayar con bastante anticipación y ver cómo logro adecuar el escenario para el show. Sí, en definitiva debo buscar el modo de mostrar un espectáculo de altura.
—¡Claro! Me encantaría hacerlo —respondió Ayame, devolviéndole la sonrisa. ¿Y quién sabe? Quizás el destino quisiera que terminaran compitiendo el uno contra el otro... Desde luego, esa sería una verdadera sorpresa para King Roga.
—¡Ah! Casi se me olvida —añadió, girándose como si buscara algo. O a alguien. No tardó en encontrarla, y chistó a la camarera mientras su mano se movía en el aire en el clásico gesto para pedir la cuenta.
Y ella no tardó en cumplir con el pedido.
—Aquí tienen su cuenta —dijo, dejando sobre la mesa una pequeña bandejita con la factura sobre ella.
—Sé que dijiste que ibas a pagar tú, pero no me parece del todo justo —dijo Roga, y Ayame le miró interrogante—. ¿Y si pago yo lo tuyo y tu pagas lo mío? ¡Es cómo si nos hubiésemos invitado los dos!
Ella no pudo evitar soltar una carcajada ante la original ocurrencia de Roga.
—¡Me parece bien! —accedió, antes de sacar el monedero desde uno de los bolsillos de su pantalón y dejar varias monedas sobre la bandeja.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)