11/04/2019, 22:03
(Última modificación: 11/04/2019, 22:03 por Amedama Daruu.)
¡Plaf!
Daruu se llevó una mano a la frente cuando King Rōga realizó una vez más su penoso espectáculo de presentación, arrastrando las rodillas por el suelo y enseñando una vez más la sonrisa que envidiarían todos los publicistas que se dedicaban a hacer anuncios de clínicas dentales. Por su parte, Asuko se había quedado con una sonrisa tonta, de esas que se le quedarían a uno si por delante acabase de pasar un unicornio verde con alas.
—¿Usas estos chunches para buscar esa actividad?— —preguntó Roga—. Mira que mi papá es un científico y tiene muchos aparatos raros, pero estos que tienes aquí no se asemejan en nada. ¿Cómo es que funcionan?
Asuko pareció salir de su ensimismamiento, y alegremente repasó cada uno de sus cachibaches.
—Mira, este de aquí sirve para medir la cantidad de energía espiritual del ambiente —dijo, enseñando una especie de walkie-talkie gigantesco en cuya pantalla aparecía reflejada una onda cambiante, seguramente programada para que fuese mostrando diferentes frecuencias y así que pareciese que funcionaba, supuso Daruu—. Y este la cantidad de chakr... ¡ay, pero si está a tope, eso es que hay un fantasma aquí cerca!
—Mucho me temo que no —dijo Daruu, negando con la cabeza—. Es posible que se deba a nosotros.
—¿Sois... espíritus?
A Daruu se le cayó la cabeza, incrédulo.
—¿¡Pero cómo vamos a ser espíritus!? ¡No, mujer! Somos ninjas, es normal que nunca hayas visto ese nivel de chakra en el medidor si no lo has acercado a uno antes.
—¡Ahh, ja, ja...! Ay, ay, lo siento, claro, debe de ser eso... —rio ella, colocando el aparato en su sitio.
—Imagino que recién estabas empezando tu ronda y no has encontrado nada aún. Después de todo, se dice que las voces susurrantes de este sitio sólo son audibles a la media noche —dijo Roga.
—Sí, claro —contestó Asuko—. He venido pronto para estar aquí cuando anochezca. ¡No puedo esperar a ver lo que nos encontramos!
—Tú por si acaso quédate aquí y si sales, que sea acompañada por nosotros —advirtió Daruu—. Podría ser peligroso.
—¿Por...? ¿Creéis que se trata de espíritus malignos...?
—No, creemos que pueden ser profanadores de tumbas —zanjó Daruu, impaciente.
—¡¡EEEEK!!
Daruu se llevó una mano a la frente cuando King Rōga realizó una vez más su penoso espectáculo de presentación, arrastrando las rodillas por el suelo y enseñando una vez más la sonrisa que envidiarían todos los publicistas que se dedicaban a hacer anuncios de clínicas dentales. Por su parte, Asuko se había quedado con una sonrisa tonta, de esas que se le quedarían a uno si por delante acabase de pasar un unicornio verde con alas.
—¿Usas estos chunches para buscar esa actividad?— —preguntó Roga—. Mira que mi papá es un científico y tiene muchos aparatos raros, pero estos que tienes aquí no se asemejan en nada. ¿Cómo es que funcionan?
Asuko pareció salir de su ensimismamiento, y alegremente repasó cada uno de sus cachibaches.
—Mira, este de aquí sirve para medir la cantidad de energía espiritual del ambiente —dijo, enseñando una especie de walkie-talkie gigantesco en cuya pantalla aparecía reflejada una onda cambiante, seguramente programada para que fuese mostrando diferentes frecuencias y así que pareciese que funcionaba, supuso Daruu—. Y este la cantidad de chakr... ¡ay, pero si está a tope, eso es que hay un fantasma aquí cerca!
—Mucho me temo que no —dijo Daruu, negando con la cabeza—. Es posible que se deba a nosotros.
—¿Sois... espíritus?
A Daruu se le cayó la cabeza, incrédulo.
—¿¡Pero cómo vamos a ser espíritus!? ¡No, mujer! Somos ninjas, es normal que nunca hayas visto ese nivel de chakra en el medidor si no lo has acercado a uno antes.
—¡Ahh, ja, ja...! Ay, ay, lo siento, claro, debe de ser eso... —rio ella, colocando el aparato en su sitio.
—Imagino que recién estabas empezando tu ronda y no has encontrado nada aún. Después de todo, se dice que las voces susurrantes de este sitio sólo son audibles a la media noche —dijo Roga.
—Sí, claro —contestó Asuko—. He venido pronto para estar aquí cuando anochezca. ¡No puedo esperar a ver lo que nos encontramos!
—Tú por si acaso quédate aquí y si sales, que sea acompañada por nosotros —advirtió Daruu—. Podría ser peligroso.
—¿Por...? ¿Creéis que se trata de espíritus malignos...?
—No, creemos que pueden ser profanadores de tumbas —zanjó Daruu, impaciente.
—¡¡EEEEK!!
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)