5/11/2015, 03:34
(Última modificación: 5/11/2015, 03:49 por Uchiha Datsue.)
Joo... - Susurró Sakamoto mientras esbozaba una sonrisa y se inclinaba hacia adelante para estar a la altura, con ambas manos en su cadera. - Veo que sabes de cumplidos... - Dijo mientras inspeccionaba al chico con la mirada.
Datsue esbozó una pequeña sonrisa de suficiencia. “Sí, pero no me pidas más, que los golpes de inspiración se esfuman tan rápido como llegan, y estoy tan bloqueado que no recuerdo ninguna frase ocurrente del libro de Genji Monogatari... Joder, ¿qué le había dicho a la criada nada más verla en el capítulo 3? La frase era buenísima. Era algo así como... como... ¡Mierda, tengo la mente en blanco!”
Tenía que calmarse y templar los nervios. Iba por buen camino, de hecho parecía haberle causado una buena primera impresión. Lo más difícil estaba hecho. Ahora tan sólo tenía que preocuparse de no cagarla.
Vio como la kunoichi se erguía y se llevaba una mano al hombro.
- Algo... Lo suficiente para ganarte un dolor de espalda... -Respondió acompañada de una mueca de molestia. - En casos así viene bien un masaje pero... Pocos se atreven a poner un dedo sobre mi...
Datsue arrugó el ceño, extrañado. “¿Cómo que no se atreven? ¿Por qué no iban a…? Un momento, ¿me está insinuando que quiere que le dé un masaje?" A Datsue se le iluminaron los ojos de tan sólo pensarlo. "Nah, no digas tonterías, seguro que no es eso… Joder, ¿pero y si es?” Las dudas y temores agolpaban la mente del Uchiha, que no podía creer su suerte. Nunca se había considerado feo, pero tampoco un Dios de la belleza, y apenas cumpliría 12 años en un par de meses… Y sin embargo, allí estaba, a punto de lograr dar un masaje a la mujer más bella que había visto en su vida. Casi tenía más ganas de salir corriendo a contárselo a sus amigos que de dar el propio masaje. Casi.
—Pues yo estaría encantado de poder ayudarte con esos dolores —se apresuró a decir Datsue, antes de que se le ocurriese cambiar de tema. No podía dejar escapar aquella oportunidad—. Aunque antes necesito que me des algo a cambio —añadió—. ¿Cuál es tu nombre?
Datsue esbozó una pequeña sonrisa de suficiencia. “Sí, pero no me pidas más, que los golpes de inspiración se esfuman tan rápido como llegan, y estoy tan bloqueado que no recuerdo ninguna frase ocurrente del libro de Genji Monogatari... Joder, ¿qué le había dicho a la criada nada más verla en el capítulo 3? La frase era buenísima. Era algo así como... como... ¡Mierda, tengo la mente en blanco!”
Tenía que calmarse y templar los nervios. Iba por buen camino, de hecho parecía haberle causado una buena primera impresión. Lo más difícil estaba hecho. Ahora tan sólo tenía que preocuparse de no cagarla.
Vio como la kunoichi se erguía y se llevaba una mano al hombro.
- Algo... Lo suficiente para ganarte un dolor de espalda... -Respondió acompañada de una mueca de molestia. - En casos así viene bien un masaje pero... Pocos se atreven a poner un dedo sobre mi...
Datsue arrugó el ceño, extrañado. “¿Cómo que no se atreven? ¿Por qué no iban a…? Un momento, ¿me está insinuando que quiere que le dé un masaje?" A Datsue se le iluminaron los ojos de tan sólo pensarlo. "Nah, no digas tonterías, seguro que no es eso… Joder, ¿pero y si es?” Las dudas y temores agolpaban la mente del Uchiha, que no podía creer su suerte. Nunca se había considerado feo, pero tampoco un Dios de la belleza, y apenas cumpliría 12 años en un par de meses… Y sin embargo, allí estaba, a punto de lograr dar un masaje a la mujer más bella que había visto en su vida. Casi tenía más ganas de salir corriendo a contárselo a sus amigos que de dar el propio masaje. Casi.
—Pues yo estaría encantado de poder ayudarte con esos dolores —se apresuró a decir Datsue, antes de que se le ocurriese cambiar de tema. No podía dejar escapar aquella oportunidad—. Aunque antes necesito que me des algo a cambio —añadió—. ¿Cuál es tu nombre?