5/11/2015, 05:04
Por un instante Noemi pudo divisar una sonrisa en el rostro del chico que tenía delante, aunque siendo sinceros le resultaba un poco incómodo que un chico que aparentaba ser demasiado joven fuese capaz de dedicarle cumplidos que ningún otro hombre había logrado pronunciar hasta el momento. ~ Una lástima... ~ Pensaba la kunoichi mientras seguía masajeando su hombro sin despegarle la mirada de encima al joven.
—Pues yo estaría encantado de poder ayudarte con esos dolores —se apresuró a decir Datsue, antes de que se le ocurriese cambiar de tema.
Una respuesta que sin lugar a dudas sorprendió a la chica de cabellos dorados. Hacía mucho ya que los hombres no le hablaban de esa manera sino que habían optado por 'cumplidos' subidos de tono o mismo comentarios que le parecían una falta completa de respeto hacia su persona y cualquier otra mujer que pudiese llegar a escuchar.
Sin lugar a dudas, el joven que tenía delante era una caja de sorpresas y del tipo que a Noemi agradaba. - No sabes cuanto te lo agradezco. - Le respondió esbozando una sonrisa cordial mientras llevaba nuevamente la mano a su cadera mientras el otro brazo lo dejaba completamente relajado a un lado de su cuerpo.
Pero las cosas no se quedaron allí, parecía ser que el chico de cabellos oscuros no iba a dedicarse a aceptar órdenes sin más, sino que se mantendría 'consciente' hasta el final. Después de todo, una petición por parte suya le llegó que por un instante hizo que la sonrisa de la kunoichi se borrase para mostrar así una mirada un tanto intimidante. ~ Mucho cuidado... ~
No podía dejar escapar aquella oportunidad—. Aunque antes necesito que me des algo a cambio —añadió—. ¿Cuál es tu nombre?
Así fue como Noemi se llevó una segunda sorpresa que la hizo soltar una ligera risa mientras volvía aquella agradable sonrisa a su rostro. - Me habías asustado... - Confesó mientras mantenía una mano cerca de su boca como si quisiese ocultarla por lo que duró aquella risilla. - Sakamoto Noemi, ¿Y tú...? - Respondió ella devolviendo la mano a su cadera y depositaba todo su peso en una sola de sus piernas logrando así que su cadera se inclinase un poco hacia un lado y se realzara aquella curva.
Luego de aquello, Noemi desvió su mirada a los alrededores. Habían estado hablando en el medio de la calle que si bien no era ningún tipo de delito, no quitaba el hecho de que estaban estorbando a aquellos que pudiesen estar apurados, además que podía ser que alguien mirase mal al Uchiha por el simple hecho de haber tenido la posibilidad de tocarla. - Lo que si... Creo que sería mejor ir a un lugar con algo más de privacidad. - Sentenció justo antes de devolver la mirada al chico. - ¿Alguna idea? -
—Pues yo estaría encantado de poder ayudarte con esos dolores —se apresuró a decir Datsue, antes de que se le ocurriese cambiar de tema.
Una respuesta que sin lugar a dudas sorprendió a la chica de cabellos dorados. Hacía mucho ya que los hombres no le hablaban de esa manera sino que habían optado por 'cumplidos' subidos de tono o mismo comentarios que le parecían una falta completa de respeto hacia su persona y cualquier otra mujer que pudiese llegar a escuchar.
Sin lugar a dudas, el joven que tenía delante era una caja de sorpresas y del tipo que a Noemi agradaba. - No sabes cuanto te lo agradezco. - Le respondió esbozando una sonrisa cordial mientras llevaba nuevamente la mano a su cadera mientras el otro brazo lo dejaba completamente relajado a un lado de su cuerpo.
Pero las cosas no se quedaron allí, parecía ser que el chico de cabellos oscuros no iba a dedicarse a aceptar órdenes sin más, sino que se mantendría 'consciente' hasta el final. Después de todo, una petición por parte suya le llegó que por un instante hizo que la sonrisa de la kunoichi se borrase para mostrar así una mirada un tanto intimidante. ~ Mucho cuidado... ~
No podía dejar escapar aquella oportunidad—. Aunque antes necesito que me des algo a cambio —añadió—. ¿Cuál es tu nombre?
Así fue como Noemi se llevó una segunda sorpresa que la hizo soltar una ligera risa mientras volvía aquella agradable sonrisa a su rostro. - Me habías asustado... - Confesó mientras mantenía una mano cerca de su boca como si quisiese ocultarla por lo que duró aquella risilla. - Sakamoto Noemi, ¿Y tú...? - Respondió ella devolviendo la mano a su cadera y depositaba todo su peso en una sola de sus piernas logrando así que su cadera se inclinase un poco hacia un lado y se realzara aquella curva.
Luego de aquello, Noemi desvió su mirada a los alrededores. Habían estado hablando en el medio de la calle que si bien no era ningún tipo de delito, no quitaba el hecho de que estaban estorbando a aquellos que pudiesen estar apurados, además que podía ser que alguien mirase mal al Uchiha por el simple hecho de haber tenido la posibilidad de tocarla. - Lo que si... Creo que sería mejor ir a un lugar con algo más de privacidad. - Sentenció justo antes de devolver la mirada al chico. - ¿Alguna idea? -