5/06/2019, 14:40
La joven acusó el golpe del instructor con toda la estoicidad que pudo. Seguro que había modos mucho peores de empezar una misión que dándole un berrido semejante al repartidor, simplemente ahora estaba falta de imaginación para hacerlo. Puso las manos a cada lado de su cuerpo en una rígida reverencia de disculpa, aunque tal vez algo rápida para haber sido considerada como perfecta. -Tiene razón, señor, lamento mucho el exabrupto – se disculpó lo más inocente y educada que pudo a su instructor. - Quiere un vaso de agua o refrescarse dentro? – preguntó humildemente pese a los nervios al ver como el hombre se mantenía en la puerta tras haber entregado el pergamino.
Levantó la vista del pergamino parpadeando un poco por la pregunta, volviendo a mirar al shinobi -Mi abuela era pelirroja también y dice que su abuela era perteneciente al clan Uzumaki – respondió recordando su conversación con ella, llevándose una mano sin darse cuenta a su siempre indomable melena.
Leyó con una desilusión creciente su primera misión, sintiendo como todo el calor del día la abandonaba por completo “ Si querían que usara mis habilidades está claro que no es el lugar ni la misión para ello.” Dio un pequeño suspiro contenido, clasificar, ordenar, podrían mandarle a cualquier otra parte y la joven hubiera estado más agradecida. Volvió a la realidad al escuchar la despedida de Chuntaro, ensayando de nuevo su más agradable sonrisa -Por supuesto señor, espero que tenga un buen día. – respondió alegre antes de entrar de nuevo a su casa.
Se preparó con la misma pausa y meditación con la que un torrente baja una montaña, saliendo por la puerta aún atándose la bandana con las prisas, vestida con su usual kimono corto en dirección a la mansión Yako, intención de llegar en el mejor tiempo posible, si la misión era simple y aburrida, al menos no había excusas ni para alargarla ni para postergarla. Con su habitual exceso de energía, se dispuso a saltar sobre el bajo muro de una de las últimas granjas, con intención de llegar lo más rápido posible a su destino.
Levantó la vista del pergamino parpadeando un poco por la pregunta, volviendo a mirar al shinobi -Mi abuela era pelirroja también y dice que su abuela era perteneciente al clan Uzumaki – respondió recordando su conversación con ella, llevándose una mano sin darse cuenta a su siempre indomable melena.
Leyó con una desilusión creciente su primera misión, sintiendo como todo el calor del día la abandonaba por completo “ Si querían que usara mis habilidades está claro que no es el lugar ni la misión para ello.” Dio un pequeño suspiro contenido, clasificar, ordenar, podrían mandarle a cualquier otra parte y la joven hubiera estado más agradecida. Volvió a la realidad al escuchar la despedida de Chuntaro, ensayando de nuevo su más agradable sonrisa -Por supuesto señor, espero que tenga un buen día. – respondió alegre antes de entrar de nuevo a su casa.
Se preparó con la misma pausa y meditación con la que un torrente baja una montaña, saliendo por la puerta aún atándose la bandana con las prisas, vestida con su usual kimono corto en dirección a la mansión Yako, intención de llegar en el mejor tiempo posible, si la misión era simple y aburrida, al menos no había excusas ni para alargarla ni para postergarla. Con su habitual exceso de energía, se dispuso a saltar sobre el bajo muro de una de las últimas granjas, con intención de llegar lo más rápido posible a su destino.