6/06/2019, 07:02
Ella se preguntaba cuantos errores eran posibles de cometer en su primer trabajo. Oh, sólo con esa pregunta ya podíamos sacar muchas respuestas. En realidad, ella estaba tan ensimismada en que debía llegar rápido a la mansión Yako, que ni siquiera se dio cuenta de que no era ese el primer destino al que debía acudir. Tal era su ensimismamiento, que aún releyendo el pergamino no se percató de ese detalle. Quizás porque únicamente buscó algún número que pudiese asociar a la dirección de la residencia, o quizás porque no se detuvo a leer hasta la última parte del mismo. Quizás simplemente no leyó con la paciencia adecuada y su exacerbado ímpetu le cegó. ¿Nunca les ha pasado que aún teniendo un letrero por delante no se dan cuenta de las advertencias? Este parecía ser un caso similar.
Ella se convenció de que debía presentarse a la casa de los Yako y a la casa Yako iba a ir. Sabía orientarse cómo cualquier habitante de la aldea debía ser capaz de hacerlo, pero no estaba de más pedir direcciones a algunos de sus locales para obtener referencias al respecto.
Fue así que fue de puesto callejero en puesto callejero, preguntando por la dirección de la residencia de aquella noble familia. Algunos negaban rotundamente, otros directamente evitaban hablar con alguien que no era un cliente potencial. No sería sino hasta llegar con una anciano de avanzada edad que vendía recuerdos provenientes de otros países en su humilde puesto que por fin lograría obtener una pista.
—¿Los Yako dices?— Se llevó la mano al mentón. —Creo que su residencia estaba poco antes de llegar a la mansión de los Sakamoto— El hombre se dio la vuelta y señaló una calle. —Sigue recto por ahí, luego de caminar un kilómetro encontrarás la entrada a la zona donde la mayoría de la gente rica de la aldea tiene sus propiedades— sonrió suavemente. —Los Yako antes eran importantes, pero parece que han ido en decadencia estos últimos años y ya pocos se acuerdan de que alguna vez fueron sobresalientes shinobi. Una vez llegues al barrio alto, avanza unas tres casas, que la cuarta estoy casi seguro es la de los Yako— terminó con sus instrucciones.
Ella se convenció de que debía presentarse a la casa de los Yako y a la casa Yako iba a ir. Sabía orientarse cómo cualquier habitante de la aldea debía ser capaz de hacerlo, pero no estaba de más pedir direcciones a algunos de sus locales para obtener referencias al respecto.
Fue así que fue de puesto callejero en puesto callejero, preguntando por la dirección de la residencia de aquella noble familia. Algunos negaban rotundamente, otros directamente evitaban hablar con alguien que no era un cliente potencial. No sería sino hasta llegar con una anciano de avanzada edad que vendía recuerdos provenientes de otros países en su humilde puesto que por fin lograría obtener una pista.
—¿Los Yako dices?— Se llevó la mano al mentón. —Creo que su residencia estaba poco antes de llegar a la mansión de los Sakamoto— El hombre se dio la vuelta y señaló una calle. —Sigue recto por ahí, luego de caminar un kilómetro encontrarás la entrada a la zona donde la mayoría de la gente rica de la aldea tiene sus propiedades— sonrió suavemente. —Los Yako antes eran importantes, pero parece que han ido en decadencia estos últimos años y ya pocos se acuerdan de que alguna vez fueron sobresalientes shinobi. Una vez llegues al barrio alto, avanza unas tres casas, que la cuarta estoy casi seguro es la de los Yako— terminó con sus instrucciones.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
