7/06/2019, 01:32
La joven kunoichi aún se tomó unos pocos instantes para hacer frente a su profesora de la academia, dando dos amplias bocanadas de agua para evitar seguir jadeando delante de ella, preparando su mejor y más resolutiva sonrisa - Saludos sensei – respondió sin perder su gesto pese al saludo de la estricta profesora ¿Casi medio día? La mañana perdida en dar vueltas absurdas por la aldea ¡Si aquella mujer estaba enfadada no podía hacerse una idea de cómo estaba ella!¡Y tan solo para ir a entregar y clasificar unos libros que podría hacer cualquiera!
Interrumpió su diatriba mental para mirar a su profesora de nuevo está vez visiblemente avergonzada - Lo lamento… pero ya estoy aquí y no voy a perder más tiempo en cumplir mi primera misión – continuó la segunda parte de la frase con bastante más aplomo, intentando evitar otra regañina aquella mañana. Estaba claro que se acordaba de ella, el carácter ardiente de la kunoichi la había hecho recibir bastantes reprimendas durante su estancia en la academia y hubieran sido más de no tener más de una vez la frase para escaparse, la pelirroja estaba segura de que aquella mujer disfrutaba ahora de más tiempo libre después de que ella se graduara.
Acompañó la frase con un movimiento rápido, sacando el pergamino de la misión de uno de los pliegues de su corto kimono -¿Es usted quién me debe de dar alguna indicación más de la misión? preguntó con el rostro más inocente que pudo. “ Pues claro que me va a dar información, pertenece a la familia que va a donar los libros ” se lamentó en silencio esperando poder salir de allí cuanto antes, cargar una caja de libros polvorientos, meterse en un archivo aún más polvoriento y acabar aquella dichosa misión.
Interrumpió su diatriba mental para mirar a su profesora de nuevo está vez visiblemente avergonzada - Lo lamento… pero ya estoy aquí y no voy a perder más tiempo en cumplir mi primera misión – continuó la segunda parte de la frase con bastante más aplomo, intentando evitar otra regañina aquella mañana. Estaba claro que se acordaba de ella, el carácter ardiente de la kunoichi la había hecho recibir bastantes reprimendas durante su estancia en la academia y hubieran sido más de no tener más de una vez la frase para escaparse, la pelirroja estaba segura de que aquella mujer disfrutaba ahora de más tiempo libre después de que ella se graduara.
Acompañó la frase con un movimiento rápido, sacando el pergamino de la misión de uno de los pliegues de su corto kimono -¿Es usted quién me debe de dar alguna indicación más de la misión? preguntó con el rostro más inocente que pudo. “ Pues claro que me va a dar información, pertenece a la familia que va a donar los libros ” se lamentó en silencio esperando poder salir de allí cuanto antes, cargar una caja de libros polvorientos, meterse en un archivo aún más polvoriento y acabar aquella dichosa misión.