8/06/2019, 03:01
La recién graduada aceptó aquella nueva puya lo mejor que pudo yendo un paso por detrás de la enérgica profesora -Ya no soy la misma que asistía a la academia e iba castigada a su despacho, ahora soy una genin de la aldea oculta del remolino - contestó tocándose la bandana que apenas sostenía su melena lejos de los ojos. - Puede confiar en mi – continuó con su típica sonrisa y tono dulce siguiendo a la instructora.
La motivación sin embargo abandonó su cara conforme veía los estantes vacíos y la explicación de su profesora. Si aquellos libros le daban una oportunidad de alcanzar su sueño a estudiantes como ella que no podrían alcanzarlo sin la ayuda de la aldea, la misión desde luego merecía la pena, pero cargar por media aldea con una carretilla llena de libros sonaba entre horrible a directamente terrorífico. Ella nunca había destacado en la academia por su fuerza ni cualquier actividad que requiriera un mínimo de ella, pero ¿cómo quejarse de aquel trabajo cuándo simplemente significaba acarrear libros? Definitivamente no, podía quejarse de que aquello estaba por debajo de su cualificación o habilidades pero no por encima. ¿Ni siquiera iban a adjudicarle un compañero para una tarea tan tediosa?
Miró a su profesora con una mezcla de aburrimiento y abatimiento en un rostro típico de la pelirroja cuando se veía acorralada a hacer algo que no le apetecía en absoluto. - Me pondré cuanto antes – suspiró agarrando el papel con la dirección que no le hacía ya ninguna falta antes de dirigirse a la carreta. Una vez asió las asas, se dispuso a avanzar con toda la rapidez posible hacia la dirección que ya tan bien conocía. “Este trabajo es un asco pero mientras antes lo comience antes lo acabaré ” se dijo a si misma intentando mantener el ánimo.
La motivación sin embargo abandonó su cara conforme veía los estantes vacíos y la explicación de su profesora. Si aquellos libros le daban una oportunidad de alcanzar su sueño a estudiantes como ella que no podrían alcanzarlo sin la ayuda de la aldea, la misión desde luego merecía la pena, pero cargar por media aldea con una carretilla llena de libros sonaba entre horrible a directamente terrorífico. Ella nunca había destacado en la academia por su fuerza ni cualquier actividad que requiriera un mínimo de ella, pero ¿cómo quejarse de aquel trabajo cuándo simplemente significaba acarrear libros? Definitivamente no, podía quejarse de que aquello estaba por debajo de su cualificación o habilidades pero no por encima. ¿Ni siquiera iban a adjudicarle un compañero para una tarea tan tediosa?
Miró a su profesora con una mezcla de aburrimiento y abatimiento en un rostro típico de la pelirroja cuando se veía acorralada a hacer algo que no le apetecía en absoluto. - Me pondré cuanto antes – suspiró agarrando el papel con la dirección que no le hacía ya ninguna falta antes de dirigirse a la carreta. Una vez asió las asas, se dispuso a avanzar con toda la rapidez posible hacia la dirección que ya tan bien conocía. “Este trabajo es un asco pero mientras antes lo comience antes lo acabaré ” se dijo a si misma intentando mantener el ánimo.