5/07/2019, 16:03
Algunos dicen que los niños son simples, cuando en realidad la astucia de los pequeñajos puede llegar a ser muy elevada cuando se trata de montar travesuras. El lugar del escondrijo no debía ser demasiado obvio ni demasiado inteligente, que no eran ni tan tontos ni tan listos. Además, no estaba lidiando con mocosos cualquiera, sino con estudiantes de la Academia de las Olas. De una u otra forma, la aventura iba a resultar ser mucho más complicada de lo que imaginaba.
El baúl estaba lleno de cuadernos y pergaminos, además de algunos estuches con útiles escolares. Cada uno tenía indicado el nombre de su respectivo propietario. Estaba desordenado, puesto que algunos parecían ir en orden alfabético, pero de cuando en vez alguno no respetaba su lugar. Los pergaminos si que estaban desperdigados, aunque algunos directamente no contenían nada. También había algunas armas de juguete hechas de madera. En fin, dependía de ella si decidía buscar entre todos los escritos.
El problema radicaba, en que justo en esos momentos escuchó un par de voces provenientes del corredor, acompañados de fuertes pisadas, indicando que venían corriendo. Hablaban casi a gritos, por lo que era difícil no entender lo que decían.
—¡Maldito Kozuki! No lo golpeé porque el profesor estaba viendo, ¿cómo se atreve a tirarme el jugo en la camisa?
—Ya cálmate. Luego se las verá con nosotros. Cámbiate la ropa cómo dijo sensei y volvamos luego al campo de entrenamiento.
El baúl estaba lleno de cuadernos y pergaminos, además de algunos estuches con útiles escolares. Cada uno tenía indicado el nombre de su respectivo propietario. Estaba desordenado, puesto que algunos parecían ir en orden alfabético, pero de cuando en vez alguno no respetaba su lugar. Los pergaminos si que estaban desperdigados, aunque algunos directamente no contenían nada. También había algunas armas de juguete hechas de madera. En fin, dependía de ella si decidía buscar entre todos los escritos.
El problema radicaba, en que justo en esos momentos escuchó un par de voces provenientes del corredor, acompañados de fuertes pisadas, indicando que venían corriendo. Hablaban casi a gritos, por lo que era difícil no entender lo que decían.
—¡Maldito Kozuki! No lo golpeé porque el profesor estaba viendo, ¿cómo se atreve a tirarme el jugo en la camisa?
—Ya cálmate. Luego se las verá con nosotros. Cámbiate la ropa cómo dijo sensei y volvamos luego al campo de entrenamiento.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
