8/07/2019, 18:15
Más pronto que tarde, la puerta se abrió y dos chiquillos entraron en escena con ropas deportivas. Uno era regordete, tenía la cara cubierta de curitas y los ojos pequeños. Parecía tener el ceño perpetuamente fruncido y cara de pocos amigos. El típico matón de escuela vaya. El otro era más delgado pero no más agradable en aspecto. Tenía dos sientes saltones cómo un roedor, y las orejas un poco puntiagudas cómo si fuera un duende. Era más alto, además de que se le veía una mancha naranja en la camisa. Ambos parecían rondar ya los diez años y el metro cuarenta con algunos centímetros encima.
—Ese papanatas me las va a pagar, ¡me las va a pagar!— el dientes largos caminaba con los puños apretados hasta el armario. —Voy a ayudarle a que se le caigan esos dientes de leche que tiene flojos, ¡a puñetazos!
El otro se había quedado vigilando en la puerta, pero ninguno de los dos prestó atención a que faltaba una de las sábanas, ya que era un detalle que no les atañía en lo absoluto.
—Deja de quejarte y apúrate. Además, es mejor no pelearnos entre nosotros, que mañana es el partido final y tenemos que darle su merecido a Kagemaru y su séquito de medio metros—. Bufó recostado en el marco de la entrada del dormitorio.
—Ese partido ya está resuelto— Dijo mientras sacaba una playera del armario y se la colocaba. —Por algo inculpamos al delantero por el robo del cuaderno. ¡Estará en detención hasta que confiese donde está el cuaderno! Mientras lo tengamos acá escondido no van a quitarle la sanción— Rió mientras pasaba nuevamente por debajo de dónde se hallaba la kunoichi escondida. —Así que creo que puedo darme el lujo de darle una paliza a Kozuki— le dio un pequeño puñetazo al gordo.
—Lo que tú digas...— rodó los ojos.
Luego de eso, ambos niños abandonaron la habitación.
—Ese papanatas me las va a pagar, ¡me las va a pagar!— el dientes largos caminaba con los puños apretados hasta el armario. —Voy a ayudarle a que se le caigan esos dientes de leche que tiene flojos, ¡a puñetazos!
El otro se había quedado vigilando en la puerta, pero ninguno de los dos prestó atención a que faltaba una de las sábanas, ya que era un detalle que no les atañía en lo absoluto.
—Deja de quejarte y apúrate. Además, es mejor no pelearnos entre nosotros, que mañana es el partido final y tenemos que darle su merecido a Kagemaru y su séquito de medio metros—. Bufó recostado en el marco de la entrada del dormitorio.
—Ese partido ya está resuelto— Dijo mientras sacaba una playera del armario y se la colocaba. —Por algo inculpamos al delantero por el robo del cuaderno. ¡Estará en detención hasta que confiese donde está el cuaderno! Mientras lo tengamos acá escondido no van a quitarle la sanción— Rió mientras pasaba nuevamente por debajo de dónde se hallaba la kunoichi escondida. —Así que creo que puedo darme el lujo de darle una paliza a Kozuki— le dio un pequeño puñetazo al gordo.
—Lo que tú digas...— rodó los ojos.
Luego de eso, ambos niños abandonaron la habitación.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
