30/08/2019, 17:22
Aquel recelo, aquella incertidumbre y las miradas que juzgaban la situación. Se llevó los dedos al entrecejo. "Lobo debes calmarte, aunque admito que es difícil ignorarlos. Lo sabes, sabes que ellos viven un mundo muy distinto al tuyo." Pero eso no quitaba que fuese extremadamente molesto. "Tan urgidos estaban de ayuda y cuando la tienen todavía se ponen con moños." Chasqueó la lengua moviendo sus globos oculares de izquierda a derecha para observar a sus alrededores.
Finalmente observó al tabernero que se mostraba algo alicaído o decepcionado, aunque no por ello el Yotsuki pareció inmutarse al inicio. "Bah, uno no puedo trabajar tranquilamente así." Ahora conocía el nombre del chuiquillo, pero este seguía mostrando desconfianza ante Rōga. "No sé porqué presiento que ese mocoso puede serme de ayuda." Le siguió con la mirada mientras el niño parecía subir hasta su habitación."No ser escuchado por los adultos es frustrante, ¿verdad?" Aunque aquello no lo decía por él mismo.
No respondió de inmediato la propuesta del tabernero, en su lugar estaba pensando en cómo iba a lograr ganarse la confianza de la gente. Podría demostrarles con buena actitud y profesionalidad de lo que un shinobi entrenado era capaz, cumpliendo diligentemente la labor para obtener la aprobación de los habitantes de Yukio, o... "Nah." Podía montar un espectáculo siendo él mismo.
—Creo señor, que quizá no debería desestimar la imaginación de su hijo, por inverosímil que sea— Alzó un dedo y negó con él de lado a lado. Luego, see llevó ambas manos a la cintura y observó firmemente a todos aquellos que hubiesen querido dedicarle una mirada indiscreta. —OIGAN— Quiso llamar la atención de los comensales. —Ni piensen que me voy a hacer la vaca, que me di cuenta perfectamente de que no tienen ni una pizca de esperanza en mí. ¿No querían ayuda? Pues la tendrán. Pero deben saber que las cosas no siempre son lo que aparentan...— Dio un salto girando sobre sí, haciendo tres sellos manuales a la vez. Una nubecilla de humo le cubriría por un instante, siendo que cuando sus pies tocaron nuevamente el suelo estos sonaron como tacones.
»Las apariencias pueden engañar~
La voz suave y coqueta de una jovencita terminaría la frase.
De pronto tendrían ahí a una chica de aproximadamente quince años. Tenía botas de vaquero negras con perlas doradas, una falda blanca que le llegaba hasta por encima de las rodillas, una blusa de tirantes celeste y guanteletas negras también adornadas con perlas. Vestía un collarín celeste y su rostro, oh su rostro; una linda e inverosímil versión femenina del Yotsuki con matices de inocencia, con el cabello hasta poco abajo de la espalda. Conservaba el color de ojos y cabello, incluyendo las mechas decorativas.
—Y pues ya que lo mencionó, no me caería mal algo ligero tras el viaje— Nuevamente habló al tabernero, flexionó la rodilla izquierda levemente, apoyándose sobre la punta del pie, llevándose dos dedos de la mano diestra a la diestra mientras ponía ojos de ternura. —¿De casualidad tendrá batido de chocolate?— Inclinó suavemente su cabeza.
Finalmente observó al tabernero que se mostraba algo alicaído o decepcionado, aunque no por ello el Yotsuki pareció inmutarse al inicio. "Bah, uno no puedo trabajar tranquilamente así." Ahora conocía el nombre del chuiquillo, pero este seguía mostrando desconfianza ante Rōga. "No sé porqué presiento que ese mocoso puede serme de ayuda." Le siguió con la mirada mientras el niño parecía subir hasta su habitación."No ser escuchado por los adultos es frustrante, ¿verdad?" Aunque aquello no lo decía por él mismo.
No respondió de inmediato la propuesta del tabernero, en su lugar estaba pensando en cómo iba a lograr ganarse la confianza de la gente. Podría demostrarles con buena actitud y profesionalidad de lo que un shinobi entrenado era capaz, cumpliendo diligentemente la labor para obtener la aprobación de los habitantes de Yukio, o... "Nah." Podía montar un espectáculo siendo él mismo.
—Creo señor, que quizá no debería desestimar la imaginación de su hijo, por inverosímil que sea— Alzó un dedo y negó con él de lado a lado. Luego, see llevó ambas manos a la cintura y observó firmemente a todos aquellos que hubiesen querido dedicarle una mirada indiscreta. —OIGAN— Quiso llamar la atención de los comensales. —Ni piensen que me voy a hacer la vaca, que me di cuenta perfectamente de que no tienen ni una pizca de esperanza en mí. ¿No querían ayuda? Pues la tendrán. Pero deben saber que las cosas no siempre son lo que aparentan...— Dio un salto girando sobre sí, haciendo tres sellos manuales a la vez. Una nubecilla de humo le cubriría por un instante, siendo que cuando sus pies tocaron nuevamente el suelo estos sonaron como tacones.
»Las apariencias pueden engañar~
La voz suave y coqueta de una jovencita terminaría la frase.
De pronto tendrían ahí a una chica de aproximadamente quince años. Tenía botas de vaquero negras con perlas doradas, una falda blanca que le llegaba hasta por encima de las rodillas, una blusa de tirantes celeste y guanteletas negras también adornadas con perlas. Vestía un collarín celeste y su rostro, oh su rostro; una linda e inverosímil versión femenina del Yotsuki con matices de inocencia, con el cabello hasta poco abajo de la espalda. Conservaba el color de ojos y cabello, incluyendo las mechas decorativas.
—Y pues ya que lo mencionó, no me caería mal algo ligero tras el viaje— Nuevamente habló al tabernero, flexionó la rodilla izquierda levemente, apoyándose sobre la punta del pie, llevándose dos dedos de la mano diestra a la diestra mientras ponía ojos de ternura. —¿De casualidad tendrá batido de chocolate?— Inclinó suavemente su cabeza.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
