5/09/2019, 19:32
Pero antes siquiera de aceptar la invitación del tabernero, Roga se giró para dedicarles a todos los presentes unas palabras cargadas de determinación. Y, con uno de aquellos esperpénticos movimientos suyos, el shinobi saltó y girando sobre sí en el aire, el muchacho se vio envuelto por una nube de humo. Los parroquianos volvieron a levantar las armas, entre exclamaciones de alarma; pero, apenas unos segundos después, todos se habían quedado boquiabiertos de asombro.
Donde antes había un estrafalario muchacho con aires de grandeza, ahora había una jovencita adolescente vestida de forma igual de estrafalaria: botas vaqueras, falda blanca, blusa de tirantes y guantes negros; muchos de ellos adornados con perlas doradas. Aquella era nada más y nada menos, que una versión femenina y coqueta del King Roga que había atravesado las puertas.
—Un... ¿batido de chocolate? —preguntó el tabernero, parpadeando con genuina incomprensión. Sin embargo, no tardó en recuperarse de la impresión. Terminó por encogerse de hombros y se dio la vuelta. Aunque se había sorprendido por la súbita transformación de la kunoichi, no parecía que sus encantos hubiesen calado demasiado hondo en él—. Pero déjame decirte una cosa, Kingu Roga: ¿Acaso no sabías dónde venías? Esa ropa es de lo más inapropiado en estas tierras de nieves eternas. De hecho no sé ni cómo demonios has llegado hasta aquí así vestida —añadió, señalándola con un gesto de cabeza cuando se dio la vuelta y posó sobre la mesa un vaso y la botella de batido de chocolate.
Donde antes había un estrafalario muchacho con aires de grandeza, ahora había una jovencita adolescente vestida de forma igual de estrafalaria: botas vaqueras, falda blanca, blusa de tirantes y guantes negros; muchos de ellos adornados con perlas doradas. Aquella era nada más y nada menos, que una versión femenina y coqueta del King Roga que había atravesado las puertas.
—Un... ¿batido de chocolate? —preguntó el tabernero, parpadeando con genuina incomprensión. Sin embargo, no tardó en recuperarse de la impresión. Terminó por encogerse de hombros y se dio la vuelta. Aunque se había sorprendido por la súbita transformación de la kunoichi, no parecía que sus encantos hubiesen calado demasiado hondo en él—. Pero déjame decirte una cosa, Kingu Roga: ¿Acaso no sabías dónde venías? Esa ropa es de lo más inapropiado en estas tierras de nieves eternas. De hecho no sé ni cómo demonios has llegado hasta aquí así vestida —añadió, señalándola con un gesto de cabeza cuando se dio la vuelta y posó sobre la mesa un vaso y la botella de batido de chocolate.
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
Esta cuenta representa a la totalidad de los administradores de NinjaWorld.es