14/09/2019, 20:16
—No parece haber un patrón claro —respondió el tabernero, agitando la mano en el aire—. El pobre vagabundo siempre dormía en la calle, al amparo de uno de los puentes de la ciudad. El chico de Yarou volvía de cazar y mi... mi hija venía de... de una fiesta de una amiga —culminó, carraspeando para evitar que su voz se viera ahogada por el llanto—. Sólo el chico de Yarou apareció. Los otros dos... siguen desaparecidos, me temo.
Con el gesto experto de quien lo ha hecho centenares de veces, el tabernero se sirvió un vaso con el licor de una botella que Roga no llegó a leer. Pero el tufo a alcohol llegó hasta su nariz. Se lo bebió de un solo trago y después de sacudir la cabeza, prosiguió:
—Shi. Shi fue el que se ocupó del cuerpo del chico. Un buen médico, todos en el pueblo le conocen, pero mantuvo los detalles al respecto en la más estricta privacidad. Me temo que tendrás que ir a hablar con él si quieres saber más. Vive justo detrás de esta taberna, así que no tiene pérdida.
»En cuanto a tu hospedaje, puedes quedarte aquí el tiempo que desees, kunoichi-san —concedió, inclinando la cabeza—. Si de verdad vas a ayudarnos... si de verdad eso va a ayudar a recuperar a mi pequeña Ari... —susurró, y volvió a servirse un nuevo trago—. El toque de queda es a partir de las ocho de la tarde. Intenta no saltártelo si puedes evitarlo, lo último que queremos ahora mismo es que nuestra única esperanza también desaparezca.
Con el gesto experto de quien lo ha hecho centenares de veces, el tabernero se sirvió un vaso con el licor de una botella que Roga no llegó a leer. Pero el tufo a alcohol llegó hasta su nariz. Se lo bebió de un solo trago y después de sacudir la cabeza, prosiguió:
—Shi. Shi fue el que se ocupó del cuerpo del chico. Un buen médico, todos en el pueblo le conocen, pero mantuvo los detalles al respecto en la más estricta privacidad. Me temo que tendrás que ir a hablar con él si quieres saber más. Vive justo detrás de esta taberna, así que no tiene pérdida.
»En cuanto a tu hospedaje, puedes quedarte aquí el tiempo que desees, kunoichi-san —concedió, inclinando la cabeza—. Si de verdad vas a ayudarnos... si de verdad eso va a ayudar a recuperar a mi pequeña Ari... —susurró, y volvió a servirse un nuevo trago—. El toque de queda es a partir de las ocho de la tarde. Intenta no saltártelo si puedes evitarlo, lo último que queremos ahora mismo es que nuestra única esperanza también desaparezca.
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
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