19/09/2019, 16:08
(Última modificación: 19/09/2019, 16:11 por King Roga. Editado 1 vez en total.)
El niño pareció confundido, parpadeando mientras observaba la placa del joven de Amegakure.
—Eh, eh...— El niño se llevó las manos al pecho un poco asustado por la repentina petición, ya que no sabía muy bien que pensar.¿Era adecuado dejar de lado a su hermano en un momento cómo ese? Pero aún así, tampoco es que tuviera algo mejor que hacer. Lo cierto, es que tenía un poco de miedo. —E-está, bi-bien. Shinobi-san...— Agachó tímidamente la cabeza.
El niño señaló afuera y más pronto que tarde empezó a correr, aunque con una velocidad que básicamente se igualaba a la del genin, por lo que no había tanta dificultad para seguirlo pero tampoco llegarían demasiado pronto.
Es así, que le guió a través del entramado de calles dispersas, sintiendo cómo poco a poco el espacio se iba volviendo más angosto entre las casas hasta llegar a un callejón sin salida donde había un gran contenedor de basura y varias bolsas negras desperdigadas.
—Aquí— El niño alzó el dedo y señaló el contenedor. —Estaba ahí adentro, onii-chan y yo lo escuchamos llorar y lo sacamos— remató en su explicación.
Si el Okumura inspeccionaba, había ciertos detalles en la escena que llamarían su atención: Dentro del contenedor había quedado una manta con sangre, mientras que en el piso era posible apreciar pisadas humanas marcadas con un lodo espeso, levemente diluido por la llovizna. Eran dos juegos de huellas de botas, cada una con una suela de patrón distinto.
—Eh, eh...— El niño se llevó las manos al pecho un poco asustado por la repentina petición, ya que no sabía muy bien que pensar.¿Era adecuado dejar de lado a su hermano en un momento cómo ese? Pero aún así, tampoco es que tuviera algo mejor que hacer. Lo cierto, es que tenía un poco de miedo. —E-está, bi-bien. Shinobi-san...— Agachó tímidamente la cabeza.
El niño señaló afuera y más pronto que tarde empezó a correr, aunque con una velocidad que básicamente se igualaba a la del genin, por lo que no había tanta dificultad para seguirlo pero tampoco llegarían demasiado pronto.
Es así, que le guió a través del entramado de calles dispersas, sintiendo cómo poco a poco el espacio se iba volviendo más angosto entre las casas hasta llegar a un callejón sin salida donde había un gran contenedor de basura y varias bolsas negras desperdigadas.
—Aquí— El niño alzó el dedo y señaló el contenedor. —Estaba ahí adentro, onii-chan y yo lo escuchamos llorar y lo sacamos— remató en su explicación.
Si el Okumura inspeccionaba, había ciertos detalles en la escena que llamarían su atención: Dentro del contenedor había quedado una manta con sangre, mientras que en el piso era posible apreciar pisadas humanas marcadas con un lodo espeso, levemente diluido por la llovizna. Eran dos juegos de huellas de botas, cada una con una suela de patrón distinto.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
