30/09/2019, 21:55
La señora Kata no deshizo su amable sonrisa, y asintió en silencio mientras el chico exponía su situación. Hizo un gesto con la mano y, haciendo girar su silla de ruedas, le invitó a pasar adentro. En el salón, se acercó a un armario bajo y abrió uno de los cajones. Le tendió un rollo de pergamino atado con un cordelito verde.
—Deberías llevarte este mapa. Nunca salgas de misión sin uno, especialmente si son tus primeros encargos. Hasta que te familiarices con el país —dijo, seria—. Tómate el viaje en serio, para a descansar en Shinogi-To y levántate temprano al siguiente día, pues el viaje hasta Yukio es largo y probablemente llegarás por la noche.
»Créeme, no quieres perderte en una noche cerrada de Augurio en medio de las Tierras Nevadas.
—Deberías llevarte este mapa. Nunca salgas de misión sin uno, especialmente si son tus primeros encargos. Hasta que te familiarices con el país —dijo, seria—. Tómate el viaje en serio, para a descansar en Shinogi-To y levántate temprano al siguiente día, pues el viaje hasta Yukio es largo y probablemente llegarás por la noche.
»Créeme, no quieres perderte en una noche cerrada de Augurio en medio de las Tierras Nevadas.
