2/10/2019, 17:23
Apenas cuando terminó de hablar, Datsue empezó una caída en picado que, para alguien que no estuviera preparado, como Riko, podía ser jodida. Bajaban y bajaban y Riko no paraba de gritar hasta que sus pies tocaron el suelo.
—Aquí es, ¿no?
El moreno miró al Uchiha, blanco, pero no un blanco normal, el típico blanco de cuando estás enfermo, mareado, a punto de...
Riko salió corriendo hacia el árbol más cercano, se agachó y echó todo lo que había desayunado esa mañana y parte de la cena del día anterior. Cuando terminó se levantó lo más dignamente posible.
—Sí... Es aquí. — Dijo antes de comenzar a caminar hacia uno de los locales que enmarcaban la calle.
Era un local bastante destacable. Su fachada era de madera oscura con grandes ventanales tintados de un color oscuro que prácticamente no dejaba ver el interior. Riko abrió la puerta para adentrarse en él, y nada más entrar saludó a la chica que se encontraba en la puerta, que le respondió con un asentimiento de cabeza mientras le dejaba pasar.
El interior del local era bastante inusual. Del techo colgaban unas plantas tipo helecho, que le daban un aspecto selvático al local, donde podían diferenciarse varias zonas, una con sillas pegadas a una barra donde la gente podría sentarse a tomar algo. Otra donde la gente podía sentarse más cómodamente a comer.
—Bienvenido al Restaurante Fuumi. — Le diría a Datsue cuando entrara.
—Aquí es, ¿no?
El moreno miró al Uchiha, blanco, pero no un blanco normal, el típico blanco de cuando estás enfermo, mareado, a punto de...
Riko salió corriendo hacia el árbol más cercano, se agachó y echó todo lo que había desayunado esa mañana y parte de la cena del día anterior. Cuando terminó se levantó lo más dignamente posible.
—Sí... Es aquí. — Dijo antes de comenzar a caminar hacia uno de los locales que enmarcaban la calle.
Era un local bastante destacable. Su fachada era de madera oscura con grandes ventanales tintados de un color oscuro que prácticamente no dejaba ver el interior. Riko abrió la puerta para adentrarse en él, y nada más entrar saludó a la chica que se encontraba en la puerta, que le respondió con un asentimiento de cabeza mientras le dejaba pasar.
El interior del local era bastante inusual. Del techo colgaban unas plantas tipo helecho, que le daban un aspecto selvático al local, donde podían diferenciarse varias zonas, una con sillas pegadas a una barra donde la gente podría sentarse a tomar algo. Otra donde la gente podía sentarse más cómodamente a comer.
—Bienvenido al Restaurante Fuumi. — Le diría a Datsue cuando entrara.