6/10/2019, 12:26
La decepción en los ojos de la mujer sufrieron una rápida evolución, desde la emoción al haber conseguido convencer a un nuevo cliente hasta terminar en una absoluta confusión.
—Un... ¿abrigo de mujer? —repitió, parpadeando varias veces, mientras miraba de arriba a abajo a Roga. Por su mente pasaban todo tipo de interrogantes: ¿Acaso le había confundido con un chico cuando en realidad se trataba de una chica? ¿O quizás simplemente le gustara la ropa de mujer? No parecía ser ese el caso, viendo las pintas esperpénticas que gastaba. ¡Fuera como fuese! ¿Quién era ella para juzgar a un cliente?—. ¡Oh, debe ser para tu madre o tu abuela! ¿No es así? ¡En ese caso tengo algo perfecto para ti!
La tendera se dirigió a un estante cercano entre saltitos. Dirigió una última mirada calculadora a Roga y, tras asentir para sí misma, comenzó a rebuscar entre las numerosas perchas.
—¡Oh, aquí está! —exclamó, sacando su trofeo.
No se trataba de otra cosa que de un abultado abrigo de piel, largo hasta las rodillas, con pelo para proteger la parte del cuello. Pero lo que más llamaba la atención era su color. Rosa. Pero no un rosa pastel o un rosa cerezo, no. Aquel rosa era prácticamente fosforito. Cualquiera que se pusiera aquel abrigo podría ser visto desde Amegakure por lo menos.
—Un... ¿abrigo de mujer? —repitió, parpadeando varias veces, mientras miraba de arriba a abajo a Roga. Por su mente pasaban todo tipo de interrogantes: ¿Acaso le había confundido con un chico cuando en realidad se trataba de una chica? ¿O quizás simplemente le gustara la ropa de mujer? No parecía ser ese el caso, viendo las pintas esperpénticas que gastaba. ¡Fuera como fuese! ¿Quién era ella para juzgar a un cliente?—. ¡Oh, debe ser para tu madre o tu abuela! ¿No es así? ¡En ese caso tengo algo perfecto para ti!
La tendera se dirigió a un estante cercano entre saltitos. Dirigió una última mirada calculadora a Roga y, tras asentir para sí misma, comenzó a rebuscar entre las numerosas perchas.
—¡Oh, aquí está! —exclamó, sacando su trofeo.
No se trataba de otra cosa que de un abultado abrigo de piel, largo hasta las rodillas, con pelo para proteger la parte del cuello. Pero lo que más llamaba la atención era su color. Rosa. Pero no un rosa pastel o un rosa cerezo, no. Aquel rosa era prácticamente fosforito. Cualquiera que se pusiera aquel abrigo podría ser visto desde Amegakure por lo menos.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)