18/10/2019, 01:04
Observó la ciudad atentamente. Se notaba que aquellas construcciones eran bajas y contundentes para aguantar las nevadas y las desfachateces cliamtograficas. A primera vista, le gustaba mucho. Podría vivir perfectamente allí si engordara cinco o seis kilos, pero pronto se dio cuenta de que no sabía muy bien a donde tenía que dirigirse con el susodicho pergamino. Lo abrió y leyó lo que ponía brevemente, para, posteriormente comenzar a caminar por la ciudad a buen ritmo en busca de la oficina postal.
Si encontraba un edificio que se acreditara como la oficina postal con algún tipo de cartel, entraría allí a ver que encontraba. Si no, simplemente buscaría a un transeunte cualquiera para preguntarle. Intentaría que fuese una persona adulta, ya entrada en edad, indiferente el sexo y la indumentaria, para abordarle y preguntarle dónde podía encontrar la oficina de correos.
Si encontraba un edificio que se acreditara como la oficina postal con algún tipo de cartel, entraría allí a ver que encontraba. Si no, simplemente buscaría a un transeunte cualquiera para preguntarle. Intentaría que fuese una persona adulta, ya entrada en edad, indiferente el sexo y la indumentaria, para abordarle y preguntarle dónde podía encontrar la oficina de correos.
