15/11/2019, 11:28
Mientras Kisame le hablaba, Enen se acercó a un armario al fondo de la habitación y comenzó a rebuscar. Caminó hasta estar al lado de Kisame, y le tendió una botella de agua y un par de píldoras pequeñas de color blanco.
—Los resfriados están a la orden del día —dijo—. Tómate una ahora y otra por la noche, y ya verás como mañana estás mejor. Y si no, tenemos más.
»Por el trabajo no te preocupes de momento. Vas a estar un par de semanas con nosotros, de modo que ya tendrás tiempo de arrancar. Por el momento entra en calor y acomódate. Hemos reservado una sala en el piso de arriba para que duermas. Te hemos traído un colchón y unas mantas; ya sé que no es mucho, pero será más barato que pagarte una posada, y así podrás aprovechar mejor la recompensa de la misión.
—Los resfriados están a la orden del día —dijo—. Tómate una ahora y otra por la noche, y ya verás como mañana estás mejor. Y si no, tenemos más.
»Por el trabajo no te preocupes de momento. Vas a estar un par de semanas con nosotros, de modo que ya tendrás tiempo de arrancar. Por el momento entra en calor y acomódate. Hemos reservado una sala en el piso de arriba para que duermas. Te hemos traído un colchón y unas mantas; ya sé que no es mucho, pero será más barato que pagarte una posada, y así podrás aprovechar mejor la recompensa de la misión.
