20/12/2019, 19:30
La respuesta de Roga no pareció satisfacer la curiosidad del tabernero, pero el pobre hombre, con el rostro sombrío, se limitó a hundir los hombros.
—Entiendo... —musitó, y la expresión de su rostro se transformó por completo ante las siguientes palabras del shinobi—. ¡¿Un lobo dices?! ¡Maldita sea, habrán bajado desde las montañas! Avisaré a los cazadores, ¡no podemos dejar que esas bestias campen por la ciudad a sus anchas! ¡Alguien podría resultar herido!
Iba a darse media vuelta cuando llegó hasta sus oídos ,a última pregunta del chico. En un abrir y cerrar de ojos, el tabernero le arrojó unas llaves que sacó de su bolsillo.
—Es la última habitación del primer piso, no tiene pérdida. Puedes quedarte en ella mientras estés aquí —le despachó apresuradamente, antes de salir entre largas zancadas hacia un grupo de personas cercanas. Roga no llegaría a escuchar las siguientes palabras formuladas por el hombre, pero estaba claro que tendría algo que ver con la caza de alimañas de la que había hablado.
Si Roga decidía subir al piso superior, tal y como le había explicado el tabernero, encontraría la puerta de su habitación al fondo del pasillo, pasando tres puertas más. La habitación era pequeña, y más bien modesta. El suelo era de madera, al igual que las paredes, proporcionando un aislamiento al frío más eficaz que si fueran de piedra. Una cama simple cubierta de varias mantas gruesas junto a la ventana y un pequeño baño eran todas las comodidades de las que dispondría el shinobi.
—Entiendo... —musitó, y la expresión de su rostro se transformó por completo ante las siguientes palabras del shinobi—. ¡¿Un lobo dices?! ¡Maldita sea, habrán bajado desde las montañas! Avisaré a los cazadores, ¡no podemos dejar que esas bestias campen por la ciudad a sus anchas! ¡Alguien podría resultar herido!
Iba a darse media vuelta cuando llegó hasta sus oídos ,a última pregunta del chico. En un abrir y cerrar de ojos, el tabernero le arrojó unas llaves que sacó de su bolsillo.
—Es la última habitación del primer piso, no tiene pérdida. Puedes quedarte en ella mientras estés aquí —le despachó apresuradamente, antes de salir entre largas zancadas hacia un grupo de personas cercanas. Roga no llegaría a escuchar las siguientes palabras formuladas por el hombre, pero estaba claro que tendría algo que ver con la caza de alimañas de la que había hablado.
Si Roga decidía subir al piso superior, tal y como le había explicado el tabernero, encontraría la puerta de su habitación al fondo del pasillo, pasando tres puertas más. La habitación era pequeña, y más bien modesta. El suelo era de madera, al igual que las paredes, proporcionando un aislamiento al frío más eficaz que si fueran de piedra. Una cama simple cubierta de varias mantas gruesas junto a la ventana y un pequeño baño eran todas las comodidades de las que dispondría el shinobi.
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
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