11/01/2020, 02:29
Casi todo lo que había dicho con anterioridad no le había molestado en lo más mínimo, pero era la falacia de superioridad moral la que estaba comenzando a irritarle. Su mirada se estaba volviendo más sombría, pero debía mantener la compostura o sabía que iba a terminar rompiéndole la nariz a aquel desgraciado. Tanto era así, que se estaba arrepintiendo de no haberlo hecho con el primer golpe.
—Yo no soy compañero de un infeliz que se hace llamar shinobi y empieza a insultar al aire como un borracho cualquiera— Se cruzó de brazos. —En realidad, te estoy haciendo un favor muy grande— Resopló escupiendo algo de humo.
El Yotsuki no era ni de cerca el shinobi más ejemplar del mundo, mucho menos alguien responsable. Sin embargo, a él jamás se le hubiese pasado por la cabeza insultar a un ciudadano civil sin un motivo real. Su sentido de camaradería era algo muy preciado para él, por lo que le hervía la sangre el como Karamaru en su posición de ninja estaba tirando por tierra la reputación y el significado de ser un ninja que servía a Amegakure.
—Su hubieses sido un civil común y corriente, no te hubiese golpeado así. Pero siendo un shinobi, no voy a tener ninguna consideración si sigues manchando la imagen de los ninja de Amegakure— Podía haber sonado muy dramático, pero dentro de su cabeza la idea es que un shinobi es un símbolo de autoridad. ¿Que iban a pensar los ahí presentes al ver a un ninja ebrio maldiciendo a los trabajadores del sitio? —Ahora que ya te duele sos vos el que está buscando quién te haga de mami para esconderse bajo su falda. Te tiré un consejo con toda la buena intención del mundo, pero si no puedes respetar el mínimo orden, no esperes que viendo a un superior la cosa vaya a ser diferente— Él nunca había visto a Yui en sus peores momentos, pero los rumores corren. Leyendas que si bien parecen fábulas para asustar a los genin, no era muy buena idea menospreciarlas. Por algo la voz se expandía.
La dueña del local entonces hizo acto de aparición. Vestía un kimono tradicional en color corinto y un obi dorado. Su peinado era estilo ofuku de antaño, y las arrugas en su tez denotaban ya una edad de al menos cincuenta años.
—¿Que demonios es este maldito escándalo? ¿A ver Lobo a quién mierdas has traído esta vez?— Se dirigió primeramente.
—Yo no lo traje pero si que me lo voy a llevar—. Sujetó nuevamente el cigarro y dio una calada profunda. —Perdón por las molestias— El genin rápidamente pasó su mirada a Karamaru, con unos ojos oscurecidos que intentaban contener el enojo que tenía por dentro.
»¿Terminamos el asunto fuera? ¿O voy a tener que arrastrarte por media ciudad? ¿Te parece si te dejo encadenado a un poste hasta que amanezca?
—Me da igual que hagan los dos, sólo lárguense— Les arreó la fémina.
—Yo no soy compañero de un infeliz que se hace llamar shinobi y empieza a insultar al aire como un borracho cualquiera— Se cruzó de brazos. —En realidad, te estoy haciendo un favor muy grande— Resopló escupiendo algo de humo.
El Yotsuki no era ni de cerca el shinobi más ejemplar del mundo, mucho menos alguien responsable. Sin embargo, a él jamás se le hubiese pasado por la cabeza insultar a un ciudadano civil sin un motivo real. Su sentido de camaradería era algo muy preciado para él, por lo que le hervía la sangre el como Karamaru en su posición de ninja estaba tirando por tierra la reputación y el significado de ser un ninja que servía a Amegakure.
—Su hubieses sido un civil común y corriente, no te hubiese golpeado así. Pero siendo un shinobi, no voy a tener ninguna consideración si sigues manchando la imagen de los ninja de Amegakure— Podía haber sonado muy dramático, pero dentro de su cabeza la idea es que un shinobi es un símbolo de autoridad. ¿Que iban a pensar los ahí presentes al ver a un ninja ebrio maldiciendo a los trabajadores del sitio? —Ahora que ya te duele sos vos el que está buscando quién te haga de mami para esconderse bajo su falda. Te tiré un consejo con toda la buena intención del mundo, pero si no puedes respetar el mínimo orden, no esperes que viendo a un superior la cosa vaya a ser diferente— Él nunca había visto a Yui en sus peores momentos, pero los rumores corren. Leyendas que si bien parecen fábulas para asustar a los genin, no era muy buena idea menospreciarlas. Por algo la voz se expandía.
La dueña del local entonces hizo acto de aparición. Vestía un kimono tradicional en color corinto y un obi dorado. Su peinado era estilo ofuku de antaño, y las arrugas en su tez denotaban ya una edad de al menos cincuenta años.
—¿Que demonios es este maldito escándalo? ¿A ver Lobo a quién mierdas has traído esta vez?— Se dirigió primeramente.
—Yo no lo traje pero si que me lo voy a llevar—. Sujetó nuevamente el cigarro y dio una calada profunda. —Perdón por las molestias— El genin rápidamente pasó su mirada a Karamaru, con unos ojos oscurecidos que intentaban contener el enojo que tenía por dentro.
»¿Terminamos el asunto fuera? ¿O voy a tener que arrastrarte por media ciudad? ¿Te parece si te dejo encadenado a un poste hasta que amanezca?
—Me da igual que hagan los dos, sólo lárguense— Les arreó la fémina.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
