16/01/2020, 12:08
Muchas cosas habían cambiado en casa de los Sasagani a raíz de lo ocurrido en aquella misión que, en un principio parecía una nimiedad pero que se complicó como solo las cosas de los ninjas se pueden complicar. Hasta el punto de que tuve que saborear la traición en mis propias carnes, en la peor de sus formas y, porqué no decirlo, de la manera más insospechada posible.
Seguía ejerciendo mis labores como shinobi de Kusagakure, obviamente. Pero la traición de mi amigo de la infancia y del que se había convertido en mi rival hasta aquel momento, que pasó a ser un enemigo mío y de mi aldea, fue algo que me cambió por completo. Veía la vida de otro modo. Era si cabe más reservado y aprendí la valiosa lección de no fiarme ni de mi puta sombra. Digamos que me había teñido de negro y me había enseñado que aquello que llamábamos confianza era nuestra peor debilidad, así que las tiré todas a la basura. Amedama Daruu tuvo razón en su momento y yo fui un iluso por creer lo contrario.
—¡Sasagani Yota, Yondaime Morikage exige tu presencia en su despacho inmediatamente!
Era alguien que venía desde el dojo de la nueva Morikage. Una tal Aburame Kintsugi. No había tenido el placer de conocerla más allá de verla en el torneo que hicimos para despedir al fallecido, digo.. asesinado, Moyashi Kenzou. Me moría de ganas por hacerlo, pero no había encontrado el valor ni el momento para interrumpir sus tareas. Además, solo era un gennin despechado, seguramente ni me tomase en serio. Pero aquello era un atisbo de esperanza...
Abrí la puerta para ver quién había.
— Ya vo...
Pero quien quiera que estuviese allí ya no estaba.
No me demoré. tomé mis cosas, armas incluidas, desconocía cuál era el propósito que había movido a la Morikage a llamarme de urgencia y la última vez que había pasado algo así, tuve que ir con Ranko y Yubiwa a una misión conjunta con Uzushiogakure y Amegakure de rango S en la que el mundo tal como lo conocíamos estaba en juego.
Una vez preparado y listo ya podía partir pero antes debía asegurarme de algo...
— Tú también te vienes y asegurate de comportarte, por favor
— Sí, sí, no te rayes, tronco
— Recuerda que si queremos caerle en gracia, primero debemos causar una buena impresión. Seguimos siendo unos putos gennins inútiles. Y quiero estar frente a Juro cuando le capturemos
Sin más, partimos de inmediato, Kumopansa colocada como de costumbre sobre mi cabeza. No tardamos en llegar a aquel gran dojo y, ni siquiera me detuve en aquel escritorio donde se solían entregar las misiones, ya conocía el camino hasta el despacho del Morikage. Esta vez fui yo quién hizo sonar la puerta.
— Sasagani Yota — dije antes de recibir el permiso para poder entrar.
Seguía ejerciendo mis labores como shinobi de Kusagakure, obviamente. Pero la traición de mi amigo de la infancia y del que se había convertido en mi rival hasta aquel momento, que pasó a ser un enemigo mío y de mi aldea, fue algo que me cambió por completo. Veía la vida de otro modo. Era si cabe más reservado y aprendí la valiosa lección de no fiarme ni de mi puta sombra. Digamos que me había teñido de negro y me había enseñado que aquello que llamábamos confianza era nuestra peor debilidad, así que las tiré todas a la basura. Amedama Daruu tuvo razón en su momento y yo fui un iluso por creer lo contrario.
—¡Sasagani Yota, Yondaime Morikage exige tu presencia en su despacho inmediatamente!
Era alguien que venía desde el dojo de la nueva Morikage. Una tal Aburame Kintsugi. No había tenido el placer de conocerla más allá de verla en el torneo que hicimos para despedir al fallecido, digo.. asesinado, Moyashi Kenzou. Me moría de ganas por hacerlo, pero no había encontrado el valor ni el momento para interrumpir sus tareas. Además, solo era un gennin despechado, seguramente ni me tomase en serio. Pero aquello era un atisbo de esperanza...
Abrí la puerta para ver quién había.
— Ya vo...
Pero quien quiera que estuviese allí ya no estaba.
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No me demoré. tomé mis cosas, armas incluidas, desconocía cuál era el propósito que había movido a la Morikage a llamarme de urgencia y la última vez que había pasado algo así, tuve que ir con Ranko y Yubiwa a una misión conjunta con Uzushiogakure y Amegakure de rango S en la que el mundo tal como lo conocíamos estaba en juego.
Una vez preparado y listo ya podía partir pero antes debía asegurarme de algo...
— Tú también te vienes y asegurate de comportarte, por favor
— Sí, sí, no te rayes, tronco
— Recuerda que si queremos caerle en gracia, primero debemos causar una buena impresión. Seguimos siendo unos putos gennins inútiles. Y quiero estar frente a Juro cuando le capturemos
Sin más, partimos de inmediato, Kumopansa colocada como de costumbre sobre mi cabeza. No tardamos en llegar a aquel gran dojo y, ni siquiera me detuve en aquel escritorio donde se solían entregar las misiones, ya conocía el camino hasta el despacho del Morikage. Esta vez fui yo quién hizo sonar la puerta.
— Sasagani Yota — dije antes de recibir el permiso para poder entrar.
![[Imagen: K1lxG4r.png]](https://i.imgur.com/K1lxG4r.png)
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