18/01/2020, 05:28
—¿Entonces tu plan era agarrar a palazos a todos los turistas que llegasen a Yukio?— Alzó una ceja. "Hombre, si, que este mocoso tendrá unos cuantos años menos que yo pero ya podría estar menos malcriado." Por lo menos admiraba que fuese valiente, aunque como aprendió a la mala: no basta con ser valiente sino también fuerte. Aunque más pronto que tarde el padre del muchacho procedió a acallarlo. La respuesta a la segunda pregunta fue lo que llamó su atención, siendo quizá una pista que todos los demás adultos probablemente descartaron en su momento.
El genin chasqueó la lengua y luego sonrió al ver al niño. Se estiró un poco hacia adelante, apoyó ambos brazos en la mesa y recostó su mentón en ellos para estar un poco más cerca de Komaru.
—Es una mierda que loas adultos no te tomen en cuenta, ¿eh?— Dijo con tono cómplice en voz baja para que el tabernero no oyese. Entendía perfectamente lo que era ser subestimado por la edad, pues en todo ese viaje había tenido que cambiar de rostro para que siquiera se dignasen a prestarle atención. ¡Durante toda la maldita misión! No podía reprocharle nada, entendía a la perfección.
El Yotsuki recuperó la postura habitual y se recostó en el respaldo de su silla, cruzándose de brazos.
—Pero ahora tienes que contármelo a mí. Repítelo y dímelo— Su mirada se desvió de reojo al cantinero por un instante. Se notaba que el niño se cohibía por la presión de su padre, pero necesitaba que el niño soltase aquella posible información al respecto. Hacía ya mucho tiempo aprendió que puede haber verdad en las cosas más inverosímiles.
Ella caminaba entre la nieve, esperando no aburrirse demasiado caminando sin rumbo fijo. Sin embargo no iba a tener tiempo para perderlo, ya que en medio de su patrullaje divisó un rastro al cual se le añadía un preocupante rojo sangre en él.
—Verga— Probablemente la real nunca soltaría una palabrota como esa, pero en ese momento no existía una expresión más adecuada para soltar la frustración.
"El tabernero dijo que no había habido más víctimas en esta semana..." Hasta ahora.
Apretó los puños y también los dientes. ¿Iba a suceder una desgracia estando él presente? Le ardía el pecho de sólo imaginárselo. "Lobo no está aquí, y si mando otro clon de regreso a la posada para avisarle me quedaré sin un chakra que quizá necesite usar luego. ¡La puta madre!" Sacudió la cabeza, se reacomodó el abrigo y aceleró un poco el paso para seguir el rastro. Intentar correr no haría mucha diferencia, sólo se cansaría de forma innecesaria. No llegaba a trotar, pero debía seguir ese rastro a toda costa. "Nadie sale después del toque de queda, por lo que quizá sucedió antes de que dieran las ocho... Aunque sean unas gotas, no debo tomarlo a la ligera." Avanzaba con la guardia en alto, intentado a su vez notar si algo cambiaba en el rastro. Su misión era proteger a esas personas, no podía permitir que nadie más resultase lastimado. Era SU responsabilidad.
El genin chasqueó la lengua y luego sonrió al ver al niño. Se estiró un poco hacia adelante, apoyó ambos brazos en la mesa y recostó su mentón en ellos para estar un poco más cerca de Komaru.
—Es una mierda que loas adultos no te tomen en cuenta, ¿eh?— Dijo con tono cómplice en voz baja para que el tabernero no oyese. Entendía perfectamente lo que era ser subestimado por la edad, pues en todo ese viaje había tenido que cambiar de rostro para que siquiera se dignasen a prestarle atención. ¡Durante toda la maldita misión! No podía reprocharle nada, entendía a la perfección.
El Yotsuki recuperó la postura habitual y se recostó en el respaldo de su silla, cruzándose de brazos.
—Pero ahora tienes que contármelo a mí. Repítelo y dímelo— Su mirada se desvió de reojo al cantinero por un instante. Se notaba que el niño se cohibía por la presión de su padre, pero necesitaba que el niño soltase aquella posible información al respecto. Hacía ya mucho tiempo aprendió que puede haber verdad en las cosas más inverosímiles.
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Ella caminaba entre la nieve, esperando no aburrirse demasiado caminando sin rumbo fijo. Sin embargo no iba a tener tiempo para perderlo, ya que en medio de su patrullaje divisó un rastro al cual se le añadía un preocupante rojo sangre en él.
—Verga— Probablemente la real nunca soltaría una palabrota como esa, pero en ese momento no existía una expresión más adecuada para soltar la frustración.
"El tabernero dijo que no había habido más víctimas en esta semana..." Hasta ahora.
Apretó los puños y también los dientes. ¿Iba a suceder una desgracia estando él presente? Le ardía el pecho de sólo imaginárselo. "Lobo no está aquí, y si mando otro clon de regreso a la posada para avisarle me quedaré sin un chakra que quizá necesite usar luego. ¡La puta madre!" Sacudió la cabeza, se reacomodó el abrigo y aceleró un poco el paso para seguir el rastro. Intentar correr no haría mucha diferencia, sólo se cansaría de forma innecesaria. No llegaba a trotar, pero debía seguir ese rastro a toda costa. "Nadie sale después del toque de queda, por lo que quizá sucedió antes de que dieran las ocho... Aunque sean unas gotas, no debo tomarlo a la ligera." Avanzaba con la guardia en alto, intentado a su vez notar si algo cambiaba en el rastro. Su misión era proteger a esas personas, no podía permitir que nadie más resultase lastimado. Era SU responsabilidad.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
