22/01/2020, 14:10
—Aquí no ha venido nadie desde que el monstruo comenzó a llevarse gente. ¡Así que era seguro que tú eras ese monstruo! —clamó el crío. Y era más que probable que siguiera pensándolo...
Pero Roga instó al muchacho a hablar sobre lo que había visto. Y el chiquillo, después de agachar la mirada y mirar a su padre con timidez una última vez, comenzó a hacerlo:
—Fue hace una semana... Yo ya me iba a ir a dormir, pero cuando miré por la ventana lo vi. Caminaba como una persona pero era algo grande, más grande que papá y estaba lleno de pelo. Me dio mucho miedo y grité...
—No fue más que una pesadilla, Komaru...
—¡Estaba despierto! ¿Lo ves? ¡Nadie me cree! ¡Nadie cree lo que digo!
La dependienta de Chis Chas decidió seguir el rastro y la sangre. Aceleró el paso sin llegar a correr, siempre atenta a su alrededor y fue acercándose más y más a las laderas de las montañas. A cada paso que daba, la sensación de que había algo observándola desde las sombras se acrecentaba cada vez más. Podía sentirlo en la nuca, clavado en su espalda. Había algo siguiéndola.
Entonces, cuando el terreno comenzó a ascender, vio un bulto tirado sobre la nieve y bañado por la luz de la luna llena. Parecía que el rastro terminaba allí. Y no eran simples gotitas lo que bañaba la nieve. El bulto estaba tirado sobre un auténtico charco.
¿Qué haría entonces?
Pero Roga instó al muchacho a hablar sobre lo que había visto. Y el chiquillo, después de agachar la mirada y mirar a su padre con timidez una última vez, comenzó a hacerlo:
—Fue hace una semana... Yo ya me iba a ir a dormir, pero cuando miré por la ventana lo vi. Caminaba como una persona pero era algo grande, más grande que papá y estaba lleno de pelo. Me dio mucho miedo y grité...
—No fue más que una pesadilla, Komaru...
—¡Estaba despierto! ¿Lo ves? ¡Nadie me cree! ¡Nadie cree lo que digo!
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La dependienta de Chis Chas decidió seguir el rastro y la sangre. Aceleró el paso sin llegar a correr, siempre atenta a su alrededor y fue acercándose más y más a las laderas de las montañas. A cada paso que daba, la sensación de que había algo observándola desde las sombras se acrecentaba cada vez más. Podía sentirlo en la nuca, clavado en su espalda. Había algo siguiéndola.
Entonces, cuando el terreno comenzó a ascender, vio un bulto tirado sobre la nieve y bañado por la luz de la luna llena. Parecía que el rastro terminaba allí. Y no eran simples gotitas lo que bañaba la nieve. El bulto estaba tirado sobre un auténtico charco.
¿Qué haría entonces?
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
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