24/01/2020, 00:02
El tabernero no pudo menos que fruncir los labios ante la réplica del shinobi.
—¿Interrogatorio? ¡Es sólo un niño, por el amor de la Yukiona! En fin... Disculpe, shinobi —dijo, aunque era más que evidente que no le hacía ninguna gracia que un mocoso extraño como aquel le dictara las órdenes. ¿Pero acaso podía replicar al respecto? Después de todo, era el ninja al que habían enviado a resolver el problema de su amada ciudad.
—Pues... no lo sé... Estaba oscuro, y sólo lo veía cuando pasaba cerca de las farolas. ¡Pero era muy grande y peludo! ¡Eso seguro! —reiteró el chiquillo, a la desesperada. Parecía tener miedo de que si no sabía responder a las preguntas, Roga, el único que le había creído hasta el momento dejaría de hacerlo.
Con el corazón en un puño, la réplica de Roga se acercó a toda prisa adonde se encontraba aquel bulto, tirado en la nieve sobre el charco de sangre. Y lo que vio sería para quitarle el aliento a cualquiera. Fue como mirarse a un espejo: se vio a sí misma, a la dependienta de Chis Chas, indudablemente muerta, con los ojos mirando al infinito en un gesto congelado para siempre por el terror. Su torso, abierto en canal, era incapaz de contener la sangre y las vísceras donde debían estar.
Roga escuchó un rugido mezclado con un gruñido justo antes de que algo enorme, lleno de pelo y con una fuerza sobrehumana se le echara encima. Algo muy afilado se clavó en su cuello y en su costado justo antes de desaparecer en una nube de humo.
Y los ecos de los recuerdos del Kage Bunshin regresaron al original, encerrado en la taberna.
—¿Interrogatorio? ¡Es sólo un niño, por el amor de la Yukiona! En fin... Disculpe, shinobi —dijo, aunque era más que evidente que no le hacía ninguna gracia que un mocoso extraño como aquel le dictara las órdenes. ¿Pero acaso podía replicar al respecto? Después de todo, era el ninja al que habían enviado a resolver el problema de su amada ciudad.
—Pues... no lo sé... Estaba oscuro, y sólo lo veía cuando pasaba cerca de las farolas. ¡Pero era muy grande y peludo! ¡Eso seguro! —reiteró el chiquillo, a la desesperada. Parecía tener miedo de que si no sabía responder a las preguntas, Roga, el único que le había creído hasta el momento dejaría de hacerlo.
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Con el corazón en un puño, la réplica de Roga se acercó a toda prisa adonde se encontraba aquel bulto, tirado en la nieve sobre el charco de sangre. Y lo que vio sería para quitarle el aliento a cualquiera. Fue como mirarse a un espejo: se vio a sí misma, a la dependienta de Chis Chas, indudablemente muerta, con los ojos mirando al infinito en un gesto congelado para siempre por el terror. Su torso, abierto en canal, era incapaz de contener la sangre y las vísceras donde debían estar.
Roga escuchó un rugido mezclado con un gruñido justo antes de que algo enorme, lleno de pelo y con una fuerza sobrehumana se le echara encima. Algo muy afilado se clavó en su cuello y en su costado justo antes de desaparecer en una nube de humo.
Y los ecos de los recuerdos del Kage Bunshin regresaron al original, encerrado en la taberna.
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
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