25/01/2020, 01:32
"El mejor equipo…"
Esas palabras hicieron eco por un buen rato en la cabeza de la chica, y la hicieron sonreír.
—¡E-eso sería genial! Aunque eso incluiría también a Juro-san, ¿No? ¿Ése era su nombre? —Le parecía que aquel Kusajin también había sido mencionado por Ayame. ¡Ranko ya deseaba conocerlo!
Kumopansa saltó a la cabeza de Ranko, quien no puso pero alguno. Le alegraba haberle caído bien a todos, y comenzaba a sentirse cómoda en su compañía.
—¡S-sí! ¡Andando!
El huerto de Tamanegiya se encontraba al suroeste, pasando Tane-Shigai, y la manera más rápida de llegar era, por supuesto, en tren. Sin embargo, el viaje consumió el resto de la tarde, y el equipo de Sora bajó en la estación cerca de Tane-Shigai poco antes de las diez de la noche.
Ranko imaginó una leve nubecilla de vapor escapando de su boca. Hacía frío, pero no tanto para mostrar la condensación de su aliento. Había dormido un poco en el tren, y estaba lista para seguir el camino. Faltarían alrededor de treinta y cinco minutos para llegar al huerto.
"¿Pero qué será lo ideal? ¿Deberíamos descansar por hoy y seguir en la mañana? ¡Tal vez nos encontremos a los bandidos si vamos ahorita! No sé..." Suspiró, decidiendo seguir las órdenes de la pelirrosa, en caso de que hubiese alguna.
—E-estoy lista para seguir, Sora-sensei. —diría, ajustándose la mochila a la espalda.
Esas palabras hicieron eco por un buen rato en la cabeza de la chica, y la hicieron sonreír.
—¡E-eso sería genial! Aunque eso incluiría también a Juro-san, ¿No? ¿Ése era su nombre? —Le parecía que aquel Kusajin también había sido mencionado por Ayame. ¡Ranko ya deseaba conocerlo!
Kumopansa saltó a la cabeza de Ranko, quien no puso pero alguno. Le alegraba haberle caído bien a todos, y comenzaba a sentirse cómoda en su compañía.
—¡S-sí! ¡Andando!
El huerto de Tamanegiya se encontraba al suroeste, pasando Tane-Shigai, y la manera más rápida de llegar era, por supuesto, en tren. Sin embargo, el viaje consumió el resto de la tarde, y el equipo de Sora bajó en la estación cerca de Tane-Shigai poco antes de las diez de la noche.
Ranko imaginó una leve nubecilla de vapor escapando de su boca. Hacía frío, pero no tanto para mostrar la condensación de su aliento. Había dormido un poco en el tren, y estaba lista para seguir el camino. Faltarían alrededor de treinta y cinco minutos para llegar al huerto.
"¿Pero qué será lo ideal? ¿Deberíamos descansar por hoy y seguir en la mañana? ¡Tal vez nos encontremos a los bandidos si vamos ahorita! No sé..." Suspiró, decidiendo seguir las órdenes de la pelirrosa, en caso de que hubiese alguna.
—E-estoy lista para seguir, Sora-sensei. —diría, ajustándose la mochila a la espalda.
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