30/01/2020, 00:46
"Así que ese era su nombre..." El genin se puso de pie y se puso enfrente del tabernero, le observó a los ojos. Vio en él esa misma desesperación, que la del hombre que había huido de su pueblo. Y entonces, jamás en la vida se había sentido tan decidido y tan convencido. Aún habiendo visto cara a cara el horror y sentir lo que pudo haber sido su propia muerte, no tenía miedo. La había encarado ya tantas veces, en el sentido figurado y en el literal también. Más, no planeaba darle un consuelo de palabras a aquel hombre, que ese no era el estilo de Lobo. Él, iba a darle HECHOS y finalmente detener aquella carnicería.
—Así lo haré— Contestó con convicción mientras se cruzaba de brazos.
Él debía ser fuerte, por aquellos que no podían. Él era ahora la esperanza encarnada de esa gente y por tanto debía cumplir su palabra. Su confianza nunca se fue, pero ahora se había tornado en algo completamente personal, ya no era por la misión, sino por su propia voluntad de traerles tranquilidad a esas personas. Debía soportar y cargar con las lágrimas de esa gente, para que ellos ya no tuvieran que llorar más. Si algún día aspiraba a proteger a la gente de Amegakure, debía poder cargar con las alegrías y tristezas de los demás. Eso era lo que significaba ser líder.
—Sé que es muy duro, pero aún así necesitaré un poco más de su colaboración. Si el día de mañana pudiese conseguir una carpa o demás utensilios de acampada se lo agradecería— Hizo una leve reverencia. —De aquí en adelante, descansaré por las mañanas y patrullaré cada maldita noche de ser necesario, por ello necesito el equipo que le he solicitado— Añadió. —Mañana temprano tendré que ir a ver nuevamente al médico y espero que me tengan listo lo que le solicité—. Su voz sonaba severa, pero en un último segundo se permitió sonreír con algo de tristeza. —Confie en mí— Rompió su postura. —Iré a mi habitación, con su permiso, me retiro— Se despidió.
Si nada le interrumpía, subiría a su cuarto y cerraría la puerta tras de sí, para luego recostarse y dejarse caer lentamente hasta quedar sentado. Acomodaría los brazos y hundiría el rostro por sobre sus rodillas. "Por eso deseaba saber quién salía de noche... De haberlo sabido la hubiese suplantado." Quizá, y sólo quizá así aún estaría viva. Ahora, tenía más conocimiento, pero seguía faltando algo.
"Tengo el que." Algo que no era un simple humano o animal. "Tengo el como." Muerte a sangre fría, por puro deseo asesino. "Tengo el cuando." Una víctima, una cada semana. "Pero aún no tengo el porqué..." No mataba por comida, no había demasiada relación entre el muchacho, el borracho, la hija del tabernero y la vendedora. ¿Por qué se estaban sucediendo estos hechos? "Solo me queda un último misterio." Y esperaba que quizá el médico le diese una última pista.
Alzaría la cabeza y se dispondría a caminar lentamente para tumbarse en la cama, pero en algún momento se frenó, observando la bolsa donde la joven le había empacado aquel abrigo esa misma tarde. "Hikari, así se llamaba..." El genin sacó el abrigo blanco, arqueó las cejas y se le quedó viendo. Era una muchacha alegre, era animada y de buena labia como vendedora. Sonreía y le gustaba su trabajo. Finalmente lo acercó a sí y lo abrazó .
Se juró a si mismo, que esa sería la última noche. Luego de eso, intentaría dormir hasta la madrugada.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
