12/02/2020, 18:02
(Última modificación: 12/02/2020, 18:48 por King Roga. Editado 4 veces en total.
Razón: Corregir redacción
)
En efecto, mientras ella buscaba alguna apertura por la cual poder observar que era lo que estaba ocurriendo, el llanto continuaba, aunque este de pronto se cortó cuando un sonoro portazo se escuchó de golpe. Hubo otro sonido que no se pudo distinguir, y de pronto escuchó chillar nuevamente al animal. La kunoichi entonces oiría unos pasos provenientes desde el otro lado del muro, los cuales parecían estar rodeando el callejón. El sonido de una puerta metálica abriéndose, rechinando por el óxido de sus bisagras. Aquella escena le tomaría tan de golpe que ella no podría reaccionar o moverse por el susto inicial.
Entonces una silueta grande, gorda y esgrimiendo algo largo con la mano se asomaría desde la entrada al callejón que daba a la vía principal, tapando la poca luz que había en el sitio y generando una sombra larga que se extendía hasta los pies de la kunoichi. Empezó a acercarse poco a poco, causando que la sombra de su figura poco a poco cubriese a Ren. Ya viéndolo más de cerca era un hombre de barriga cervecera, con una camisa que supuestamente debería ser blanca pero tiraba más a un amarillento percudido, rematando con unas para nada agradables manchas de grasa. Llevaba pantalones cortos, dejando ver unas piernas que llevaban mucho tiempo sin afeitar y sandalias gastadas que remataban el conjunto.
El hombre tenía ojeras, y una media calva siendo que ya sólo quedaban cabellos de la nuca para abajo. Tenía los labios y el ceño fruncidos, con la cara algo enrojecida probablemente por el mismo alcohol que despedía su aliento.
—¿¡Qué haces husmeando tras mi casa mocosa!?— Levantó y agitó entonces lo que parecía ser una vieja tubería desgastada.
El sonido del perro aullando de dolor volvió a repetirse.
—¡Ya cállate!— El hombre volteó a ver a su lateral y golpeó con el tubo el muro.
Entonces una silueta grande, gorda y esgrimiendo algo largo con la mano se asomaría desde la entrada al callejón que daba a la vía principal, tapando la poca luz que había en el sitio y generando una sombra larga que se extendía hasta los pies de la kunoichi. Empezó a acercarse poco a poco, causando que la sombra de su figura poco a poco cubriese a Ren. Ya viéndolo más de cerca era un hombre de barriga cervecera, con una camisa que supuestamente debería ser blanca pero tiraba más a un amarillento percudido, rematando con unas para nada agradables manchas de grasa. Llevaba pantalones cortos, dejando ver unas piernas que llevaban mucho tiempo sin afeitar y sandalias gastadas que remataban el conjunto.
El hombre tenía ojeras, y una media calva siendo que ya sólo quedaban cabellos de la nuca para abajo. Tenía los labios y el ceño fruncidos, con la cara algo enrojecida probablemente por el mismo alcohol que despedía su aliento.
—¿¡Qué haces husmeando tras mi casa mocosa!?— Levantó y agitó entonces lo que parecía ser una vieja tubería desgastada.
El sonido del perro aullando de dolor volvió a repetirse.
—¡Ya cállate!— El hombre volteó a ver a su lateral y golpeó con el tubo el muro.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
