11/03/2020, 22:17
Rōga rebuscó entre sus enseres. Llevaba consigo todo lo proporcionado por el tabernero: el saco de dormir y la tienda de campaña estaban atados en la parte inferior de la mochila pero en su interior aún conservaba varias cuerdas, los bocadillos y las botellas de agua. Todo ello igual de frío. Bajo aquellas temperaturas, el calor era un auténtico lujo.
El muchacho se encontraba en una explanada alfombrada de nieve. Blanco era casi todo lo que se veía a su alrededor. Alguna piedra suelta, ninguna más grande que su puño; alguna conífera en la lejanía que resistía de forma estoica el gélido invierno; las gélidas aguas del río que discurrían hacia Yukio a su derecha; y a su frente la enorme Cordillera de Tsukima que se alzaba como un auténtico gigante contra el cielo nublado. A su espalda sólo quedaban las casas de Yukio. Poco más podría encontrar en aquel desierto de nieve.
Pero pasaban los minutos, y Shirogane seguía sin aparecer.
El muchacho se encontraba en una explanada alfombrada de nieve. Blanco era casi todo lo que se veía a su alrededor. Alguna piedra suelta, ninguna más grande que su puño; alguna conífera en la lejanía que resistía de forma estoica el gélido invierno; las gélidas aguas del río que discurrían hacia Yukio a su derecha; y a su frente la enorme Cordillera de Tsukima que se alzaba como un auténtico gigante contra el cielo nublado. A su espalda sólo quedaban las casas de Yukio. Poco más podría encontrar en aquel desierto de nieve.
Pero pasaban los minutos, y Shirogane seguía sin aparecer.
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
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