15/03/2020, 23:40
—¿Los que dejaron tirados? Bueno, lechugas, coles, espinacas, endivias y repollos, ¿Sí? Dejaron muchos de ésos detrás. No podíamos replantarlas, pues estaban maltratadas, y a algunas le faltaban la raíz. Se las dimos a los cerdos más allá
Además de ello, la muchacha añadió que tras ver el estado en el que encontraron los restos, se lo dieron a una vecina para alimentar un cerdo. Me rasque la nuca algo confundido, lo cierto es que no tenía muy claro por donde tirar.
—Y las que se llevaron por completo fueron las papas, zanahorias, batatas, daikon, nabos, rábanos, cebollas y remolachas. Puff, todo, ¿Sí? ¡Ah! Tenemos una pequeña área para sandías y fresas, pero ésas no las tocaron.
Fue entonces cuando apareció Sora, como gran salvoconducto. Lo hizo con un hombre que no podía ser otro que el solicitante de nuestra misión, el tal Tamanegiya Sairō.
—Qué alegría que Kusagakure disponga de sus fuerzas para ayudarnos —dijo Sairō —, y que tan jovencitos tengan ganas de perseguir bandidos. Bueno, son libres de revisar el huerto, si no maltratan mis plantas, por supuesto. ¿Alguna otra pregunta?
— Oh, no hay de qué, señor — dijo Kumopansa desde mi chepa.
—E-esos bandidos fueron u-un poco quisquillosos con lo que tomaron, creo.
Me fijé en Sora. Estaba más seria de lo que solía verla. Es posible incluso que Ranko también lo notase a pesar de haber interactuado pocas veces con ella. Pero sin algo era Sora, es una persona bastante transparente.
— Pues creo que...
— que no tiene mucho sentido que nos quedemos aquí investigando qué se llevaron y qué dejaron, Tamanegiya-san — me interrumpió la jōnin — Opino que lo mejor será que los viéramos actuando y poder capturarles. Al menos uno de ellos. Pero para ello necesito que nos dejen pasar la noche en sus casas.
Además de ello, la muchacha añadió que tras ver el estado en el que encontraron los restos, se lo dieron a una vecina para alimentar un cerdo. Me rasque la nuca algo confundido, lo cierto es que no tenía muy claro por donde tirar.
—Y las que se llevaron por completo fueron las papas, zanahorias, batatas, daikon, nabos, rábanos, cebollas y remolachas. Puff, todo, ¿Sí? ¡Ah! Tenemos una pequeña área para sandías y fresas, pero ésas no las tocaron.
Fue entonces cuando apareció Sora, como gran salvoconducto. Lo hizo con un hombre que no podía ser otro que el solicitante de nuestra misión, el tal Tamanegiya Sairō.
—Qué alegría que Kusagakure disponga de sus fuerzas para ayudarnos —dijo Sairō —, y que tan jovencitos tengan ganas de perseguir bandidos. Bueno, son libres de revisar el huerto, si no maltratan mis plantas, por supuesto. ¿Alguna otra pregunta?
— Oh, no hay de qué, señor — dijo Kumopansa desde mi chepa.
—E-esos bandidos fueron u-un poco quisquillosos con lo que tomaron, creo.
Me fijé en Sora. Estaba más seria de lo que solía verla. Es posible incluso que Ranko también lo notase a pesar de haber interactuado pocas veces con ella. Pero sin algo era Sora, es una persona bastante transparente.
— Pues creo que...
— que no tiene mucho sentido que nos quedemos aquí investigando qué se llevaron y qué dejaron, Tamanegiya-san — me interrumpió la jōnin — Opino que lo mejor será que los viéramos actuando y poder capturarles. Al menos uno de ellos. Pero para ello necesito que nos dejen pasar la noche en sus casas.
![[Imagen: K1lxG4r.png]](https://i.imgur.com/K1lxG4r.png)
![[Imagen: dlinHLO.png]](https://i.imgur.com/dlinHLO.png)
Narro ~ Hablo ~ Pienso ~ Kumopansa