18/03/2020, 18:02
Sora quería ser mucho muy directa. Después de que los genin escucharan la descripción de las hortalizas hurtadas, su maestra decidió que era mejor ver a los criminales y atraparlos con las manos en la masa.
—Claro, claro, shinobi-san —concedió Sairō, asintiendo repetidamente con la cabeza —. No tenemos problema con eso, siempre que no maltraten nuestras plantas. El único problema es que no sabemos si atacarán aquí. Ayer, como vio, atacaron a Furikasa-san. Hay otros huertos cercanos donde creemos… Digo creemos, contándonos a varios granjeros, que atacarán —El hombre se rascó la coronilla. Luego apuntaría hacia el resto del camino, opuesto a donde habían llegado, y movería su dedo conforme hablaba —. Estos rufianes se han estado dando vueltas por todos los huertos. Hay un huerto más adelante, el de Kitate-san, y dos más virando hacia el norte, el de Matara-san y el de Sōijo-san. Todos hemos sido robados, y por eso se nos dificulta tanto atraparlos. ¡No sabemos dónde atacarán después!
—Bueno —comentó Itsumi, quien no le quitaba los ojos de encima a Kumopansa, con un aire de entre desagrado y curiosidad —, los ataques más recientes han sido donde Sōijo-san y Furikasa-san, ¿sí? Podríamos no contarlos y se hace más fácil, ¿sí?
Sairō asintió, dándole la razón.
—Como sea, cuenten con nuestro apoyo en lo que necesiten.
Ranko les dedicó una breve reverencia a modo de agradecimiento. Esperaba a las instrucciones de su maestra.
—Claro, claro, shinobi-san —concedió Sairō, asintiendo repetidamente con la cabeza —. No tenemos problema con eso, siempre que no maltraten nuestras plantas. El único problema es que no sabemos si atacarán aquí. Ayer, como vio, atacaron a Furikasa-san. Hay otros huertos cercanos donde creemos… Digo creemos, contándonos a varios granjeros, que atacarán —El hombre se rascó la coronilla. Luego apuntaría hacia el resto del camino, opuesto a donde habían llegado, y movería su dedo conforme hablaba —. Estos rufianes se han estado dando vueltas por todos los huertos. Hay un huerto más adelante, el de Kitate-san, y dos más virando hacia el norte, el de Matara-san y el de Sōijo-san. Todos hemos sido robados, y por eso se nos dificulta tanto atraparlos. ¡No sabemos dónde atacarán después!
—Bueno —comentó Itsumi, quien no le quitaba los ojos de encima a Kumopansa, con un aire de entre desagrado y curiosidad —, los ataques más recientes han sido donde Sōijo-san y Furikasa-san, ¿sí? Podríamos no contarlos y se hace más fácil, ¿sí?
Sairō asintió, dándole la razón.
—Como sea, cuenten con nuestro apoyo en lo que necesiten.
Ranko les dedicó una breve reverencia a modo de agradecimiento. Esperaba a las instrucciones de su maestra.
Pensamientos (Plum) ✧ Diálogos (PaleVioletRed)