1/05/2020, 08:14
(Última modificación: 1/05/2020, 08:19 por Maki Isamu. Editado 1 vez en total.)
Al cerrar el pergamino, se quedó viendo al Yuki que estaba frente suyo, intentando esconder su expresión de sorpresa. Luego de la presentación que tuvo, no quería parecer débil o asustado por simples habladurías que circulaban por la aldea. Correspondió su saludo con la mano y simplemente se dio vuelta, saliendo del edificio del Arashikage
Posteriormente, guardo el pergamino de la misión en su portaobjetos y, esta vez, con un paso más regular y menos lento, se dirigió hacia la salida del edificio para emprender su misión.
«Supongo que solo me quiere asustar.»
Tenía claro en su cabeza que no eran más que supersticiones o solo una broma que le estaba intentando colar el encargado. Pero de todos modos, había algo que le incomodaba con respecto a eso, además de no perderle respeto a ese tipo de creencias, por más que deduzca que eran solo rumores.
Bajo la lluvia de Amegakure, tomaba rumbo hacía sus calles, viendo por donde era el camino para llegar al Dojo que se nombraba en la misión. Con la cabeza alta, intentaba ver si había alguna señal o, en su defecto, preguntarle a alguien si conocía donde quedaba el lugar. Lo más probable es que iba a ser este segundo, ya que luego de estar unos cuantos minutos recorriendo las calles, no logro tener éxito en su búsqueda.
—Disculpe, ¿sabe dónde queda el Antiguo Dojo Takamoto?—Preguntaba a cada persona que detenía para conseguir indicaciones.
Finalmente, luego de preguntar a un par de personas que se cruzaba en su camino, un hombre de mediana edad logra decirle en qué dirección quedaba. Se encontraba a nada más unos cuantos metros del lugar, era solo cuestión de caminar un par de minutos.
Así mismo, luego de la larga caminata, finalmente logra llegar a su destino. Dejaba soltar un suspiro y, ya en frente de la puerta, toca para esperar que alguien le abra.
«Espero que estos días se pasen rápido.»
Posteriormente, guardo el pergamino de la misión en su portaobjetos y, esta vez, con un paso más regular y menos lento, se dirigió hacia la salida del edificio para emprender su misión.
«Supongo que solo me quiere asustar.»
Tenía claro en su cabeza que no eran más que supersticiones o solo una broma que le estaba intentando colar el encargado. Pero de todos modos, había algo que le incomodaba con respecto a eso, además de no perderle respeto a ese tipo de creencias, por más que deduzca que eran solo rumores.
Bajo la lluvia de Amegakure, tomaba rumbo hacía sus calles, viendo por donde era el camino para llegar al Dojo que se nombraba en la misión. Con la cabeza alta, intentaba ver si había alguna señal o, en su defecto, preguntarle a alguien si conocía donde quedaba el lugar. Lo más probable es que iba a ser este segundo, ya que luego de estar unos cuantos minutos recorriendo las calles, no logro tener éxito en su búsqueda.
—Disculpe, ¿sabe dónde queda el Antiguo Dojo Takamoto?—Preguntaba a cada persona que detenía para conseguir indicaciones.
Finalmente, luego de preguntar a un par de personas que se cruzaba en su camino, un hombre de mediana edad logra decirle en qué dirección quedaba. Se encontraba a nada más unos cuantos metros del lugar, era solo cuestión de caminar un par de minutos.
Así mismo, luego de la larga caminata, finalmente logra llegar a su destino. Dejaba soltar un suspiro y, ya en frente de la puerta, toca para esperar que alguien le abra.
«Espero que estos días se pasen rápido.»
Hablar — «Pensar»