4/06/2020, 17:21
El tiempo pasó sin más, aunque para su buena o mala suerte -según como quisiera tomársela- la casa era bastante grande y le llevaría toda la tarde acaparar cada rincón de ella. Se notaba que algunos cuartos en desuso tenían más polvo que otros. Los dos grandes salones de entrenamiento, cuartos de vestir, e increíblemente una vieja armería donde sólo quedaban los andamios y bases para colocar espadas, aunque todos estaban vacíos siendo lo único que quedó de una época de gloria.
La lluvia fue disminuyendo, volviendo a su habitual fluir conforme la noche se iba acercando. Isamu terminaría a eso de las siete, pero en todo ese tiempo la muchacha no volvió a llamarlo. De por sí era alguien muy independiente, al punto que casi no necesitaba realmente de la ayuda del shinobi.
Fue entonces cuando la muchacha finalmente saldría de su habitación, pasando sus dedos con cuidado por las maderas para comprobar que de verdad estuviese limpio.
—Ehh, Maki-san se ha esforzado mucho. A veces yo me desespero tratando de tener este sitio en orden — Sonrió. —¿Se encuentra muy cansado para preparar la cena?— Giraría su cabeza al preguntar.
La lluvia fue disminuyendo, volviendo a su habitual fluir conforme la noche se iba acercando. Isamu terminaría a eso de las siete, pero en todo ese tiempo la muchacha no volvió a llamarlo. De por sí era alguien muy independiente, al punto que casi no necesitaba realmente de la ayuda del shinobi.
Fue entonces cuando la muchacha finalmente saldría de su habitación, pasando sus dedos con cuidado por las maderas para comprobar que de verdad estuviese limpio.
—Ehh, Maki-san se ha esforzado mucho. A veces yo me desespero tratando de tener este sitio en orden — Sonrió. —¿Se encuentra muy cansado para preparar la cena?— Giraría su cabeza al preguntar.