11/06/2020, 17:06
Ranko no se veía para nada decepcionada. En todo caso, estaba decepcionada de los malos, pues no había rastro de mucha pelea en las parcelas.
”Eso o Yota-san es más fuerte de lo que pienso…”
—E-está bien, Kumopansa-san. Cumplimos con ello. B-bueno, Yota-san lo hizo. —Soltó una risilla por lo bajo.
Los bandidos se veían totalmente angustiados y avergonzados. Ahora estaban expuestos y rodeados por tres ninjas y una araña, además de granjeros furiosos, por supuesto. El que se había rendido primero alzó la vista hacia sus compañeros, como buscando qué decir, y uno respondió.
—¡Pues ya nos echaste de cara! ¿Qué nos queda?
—S-sí… Ahm… —Levantó muy lentamente una mano y apuntó —. A-al sureste de aquí. En el límite del Paraje del Bambú, el Pa-Paraje sin sol y-y el Bosque de Hongos. E-Ella vive en una cabaña mohosa apenas e-entrando al Bosque. Tenemos que encontrarnos con ella en esa cabaña. B-bueno, fuera de ella. Antes del amanecer. ¡L-listo! ¡Ya les dije! ¿P-podemos irnos?
Kitate se le acercó y le dio una fortísima bofetada.
—¡Oh, Hana-san no pudo haberlo expresado mejor! ¡¡AAO!! —La mujer lanzó un grito hacia su casa —. ¡Trae algo de soga! —Una voz somnolienta desde el interior confirmó su encargo.
Ranko no había escuchado toda la historia, pero lo último que el bandido había dicho indicaba que estaban haciendo todo por encargo.
—S-sensei, podríamos llevar a uno de ellos p-para que indique mejor el camino… —sugirió la chica con leve timidez.
—Esto es… raro —Kitate Miho se había asomado a las cajas y había tomado una papa. Examinaba ante la luz de la luna aquellos bultos grises —. Esto… Tiene aspecto de hongo, pero nunca lo había visto. Al menos no en la época de cosecha. Y no hemos perdido nada por plaga alguna.
”Eso o Yota-san es más fuerte de lo que pienso…”
—E-está bien, Kumopansa-san. Cumplimos con ello. B-bueno, Yota-san lo hizo. —Soltó una risilla por lo bajo.
Los bandidos se veían totalmente angustiados y avergonzados. Ahora estaban expuestos y rodeados por tres ninjas y una araña, además de granjeros furiosos, por supuesto. El que se había rendido primero alzó la vista hacia sus compañeros, como buscando qué decir, y uno respondió.
—¡Pues ya nos echaste de cara! ¿Qué nos queda?
—S-sí… Ahm… —Levantó muy lentamente una mano y apuntó —. A-al sureste de aquí. En el límite del Paraje del Bambú, el Pa-Paraje sin sol y-y el Bosque de Hongos. E-Ella vive en una cabaña mohosa apenas e-entrando al Bosque. Tenemos que encontrarnos con ella en esa cabaña. B-bueno, fuera de ella. Antes del amanecer. ¡L-listo! ¡Ya les dije! ¿P-podemos irnos?
Kitate se le acercó y le dio una fortísima bofetada.
—¡Oh, Hana-san no pudo haberlo expresado mejor! ¡¡AAO!! —La mujer lanzó un grito hacia su casa —. ¡Trae algo de soga! —Una voz somnolienta desde el interior confirmó su encargo.
Ranko no había escuchado toda la historia, pero lo último que el bandido había dicho indicaba que estaban haciendo todo por encargo.
—S-sensei, podríamos llevar a uno de ellos p-para que indique mejor el camino… —sugirió la chica con leve timidez.
—Esto es… raro —Kitate Miho se había asomado a las cajas y había tomado una papa. Examinaba ante la luz de la luna aquellos bultos grises —. Esto… Tiene aspecto de hongo, pero nunca lo había visto. Al menos no en la época de cosecha. Y no hemos perdido nada por plaga alguna.
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