28/06/2020, 17:41
Kitate Miho frunció el entrecejo y suspiró pesadamente.
—Bien —soltó pesadamente y le ofreció la soga a Sora —. Pero más vale que alguien pague por esto. Si no son ellos, que sea esa fulana.
La granjera fulminó a los bandidos con la mirada, luego fue uno por uno y les dio un fuerte zape en la nuca a cada uno, como una madre que regaña a un niño muy travieso.
—Y si vuelven a aparecer por aquí, aunque no sea para robar, será una pala en lugar de mi mano —Luego se acercó de nuevo a Sora para susurrarle —. No los íbamos a matar, sólo a… sacudir.
Luego se giró y regresó a su casa.
—Ah… Bu —Ao bostezó —. Buena suerte, chicos.
Se despidió con un suave movimiento de mano y acompañó a la frustrada Miho.
Y pronto quedaron los cuatro bandidos y los tres shinobi (y araña) en la parcela.
—A-ahm… ¿Deberíamos atarlos, Sora-sensei?
Los bandidos, tal vez aliviados de no ser dejados a merced de los vengativos granjeros (o al menos una de ellos), suspiraron, aunque el último en unirse a la conversación se mantenía inquieto. No se resistirían a ser llevados, pues seguían atemorizados por el grupo de ninjas, y la esperanza de salir impunes de aquella racha de robos les parecía muy alentadora.
—Bien —soltó pesadamente y le ofreció la soga a Sora —. Pero más vale que alguien pague por esto. Si no son ellos, que sea esa fulana.
La granjera fulminó a los bandidos con la mirada, luego fue uno por uno y les dio un fuerte zape en la nuca a cada uno, como una madre que regaña a un niño muy travieso.
—Y si vuelven a aparecer por aquí, aunque no sea para robar, será una pala en lugar de mi mano —Luego se acercó de nuevo a Sora para susurrarle —. No los íbamos a matar, sólo a… sacudir.
Luego se giró y regresó a su casa.
—Ah… Bu —Ao bostezó —. Buena suerte, chicos.
Se despidió con un suave movimiento de mano y acompañó a la frustrada Miho.
Y pronto quedaron los cuatro bandidos y los tres shinobi (y araña) en la parcela.
—A-ahm… ¿Deberíamos atarlos, Sora-sensei?
Los bandidos, tal vez aliviados de no ser dejados a merced de los vengativos granjeros (o al menos una de ellos), suspiraron, aunque el último en unirse a la conversación se mantenía inquieto. No se resistirían a ser llevados, pues seguían atemorizados por el grupo de ninjas, y la esperanza de salir impunes de aquella racha de robos les parecía muy alentadora.
Pensamientos (Plum) ✧ Diálogos (PaleVioletRed)