10/07/2020, 14:40
Levantó la mirada de repente y se quedó mirando a Hangaku al oír que ya sabía que se encontraba herido. «Para que me esfuerzo en actuar, ¿no?...» Pegó un suspiro y desvío su mirada para otro lado, no queriendo afirmar lo que dijo sobre el orgullo. Aunque ese tipo de actitud nada más embarraba más la situación o, mejor dicho, avalaba más la afirmación de la chica.
Por suerte para él, la muchacha no solo iba a dejarle mostrar que ya sabía sobre su inconveniente, sino que también iba a ayudarlo a llevarla a su habitación. Entre el daño que había recibido y que había sido despertado de golpe en medio de la noche, se encontraba en un estado de agotamiento casi total.
—S-si... seguramente todo estará bien, no creo que pasé nada más desde ahora. Bueno, eso espero.—Se quedó viendo a la chica entrar a su habitación, con su expresión facial, poco cambiante, pero notando que se moría por seguir durmiendo.—Claro, mañana lo pensaré. Vamos a ver como transcurre el día.—Hizo una reverencia al igual que ella.—Buena noche, Isa-san. Descanse bien.
Se daba media vuelta al terminar de despedirse y soltó otro suspiro más. «Que mañana transcurra tranquilo... bueno, mientras no vengan alguien a despertarme en medio de la noche para intentar matarme, estoy bien.» Comenzó a caminar con un paso lento hacia la habitación que le correspondía. Grata fue su sorpresa, que al llegar miró las consecuencias que había tenido el enfrentamiento. Gran parte, por no decir todo, el lugar se encontraba húmedo y sin espacio seco para que el shinobi se ponga a reposar. Ya era el colmo. Le había pasado de todo esa noche como para que, por el simple inconveniente, no pueda tirarse a dormir por lo menos el rato que quedaba de noche.
Con una gran pereza y dificultad para moverse por su estado, se fue a buscar la fregona, como para por lo menos poder secar el piso de la habitación.
«¿Debí responderle así al tipo ese que me dio la misión?» El secador de piso lo movía de lado a lado, intentando dejar lo más seco posible el suelo.«¿Eso hice mal? Creo que no podía responderle de otra forma igual...» Se quedó mirando el suelo, ya seco, de la habitación desde la puerta, sosteniéndose por el palo la fregona. «Bueno, de todos modos, no se que otra misión me hubiera dado... Además, sacando esto, todo fue bastante tranquilo y llevadero, e Isa-san se portó muy bien conmigo. Ya estoy por terminar la misión.»
Dejó la fregona fuera de la habitación y se quedó admirando la escena por unos segundos. El cerebro lo tenía totalmente exprimido y no sabía bien que hacer, tampoco podía pensar o razonar mucho. Y, como si no hubiera otra opción más viable, se acostó en el suelo como si nada. Al apoyar su cuerpo contra el piso, soltó un quejido de dolor, aún en su estado afectado. Junto sus brazos en su abdomen, como si se estuviese abrazándose a sí mismo, y cerró los ojos para ver si podía terminar de dormir.
Lo curioso era que el padre de Hangaku se había confundido a Isamu con un vagabundo, y si lo hubiera visto de esta forma, quizás esa premisa era un poco más creíble.
Por suerte para él, la muchacha no solo iba a dejarle mostrar que ya sabía sobre su inconveniente, sino que también iba a ayudarlo a llevarla a su habitación. Entre el daño que había recibido y que había sido despertado de golpe en medio de la noche, se encontraba en un estado de agotamiento casi total.
—S-si... seguramente todo estará bien, no creo que pasé nada más desde ahora. Bueno, eso espero.—Se quedó viendo a la chica entrar a su habitación, con su expresión facial, poco cambiante, pero notando que se moría por seguir durmiendo.—Claro, mañana lo pensaré. Vamos a ver como transcurre el día.—Hizo una reverencia al igual que ella.—Buena noche, Isa-san. Descanse bien.
Se daba media vuelta al terminar de despedirse y soltó otro suspiro más. «Que mañana transcurra tranquilo... bueno, mientras no vengan alguien a despertarme en medio de la noche para intentar matarme, estoy bien.» Comenzó a caminar con un paso lento hacia la habitación que le correspondía. Grata fue su sorpresa, que al llegar miró las consecuencias que había tenido el enfrentamiento. Gran parte, por no decir todo, el lugar se encontraba húmedo y sin espacio seco para que el shinobi se ponga a reposar. Ya era el colmo. Le había pasado de todo esa noche como para que, por el simple inconveniente, no pueda tirarse a dormir por lo menos el rato que quedaba de noche.
Con una gran pereza y dificultad para moverse por su estado, se fue a buscar la fregona, como para por lo menos poder secar el piso de la habitación.
«¿Debí responderle así al tipo ese que me dio la misión?» El secador de piso lo movía de lado a lado, intentando dejar lo más seco posible el suelo.«¿Eso hice mal? Creo que no podía responderle de otra forma igual...» Se quedó mirando el suelo, ya seco, de la habitación desde la puerta, sosteniéndose por el palo la fregona. «Bueno, de todos modos, no se que otra misión me hubiera dado... Además, sacando esto, todo fue bastante tranquilo y llevadero, e Isa-san se portó muy bien conmigo. Ya estoy por terminar la misión.»
Dejó la fregona fuera de la habitación y se quedó admirando la escena por unos segundos. El cerebro lo tenía totalmente exprimido y no sabía bien que hacer, tampoco podía pensar o razonar mucho. Y, como si no hubiera otra opción más viable, se acostó en el suelo como si nada. Al apoyar su cuerpo contra el piso, soltó un quejido de dolor, aún en su estado afectado. Junto sus brazos en su abdomen, como si se estuviese abrazándose a sí mismo, y cerró los ojos para ver si podía terminar de dormir.
Lo curioso era que el padre de Hangaku se había confundido a Isamu con un vagabundo, y si lo hubiera visto de esta forma, quizás esa premisa era un poco más creíble.
Hablar — «Pensar»