17/07/2020, 19:14
Ranko tragó saliva. Parecía que no sólo era Taeko, sino que una parte de Yota también había muerto con ella. Le costaba mirar hacia adelante y ver esa corta cabellera plateada. ¿Cuánto le pesaría al rubio llevarla?
—Debemos regresar a con los granjeros. Hay que comunicarles que atrapamos a la cabecilla de la operación. Luego iremos tan pronto sea posible a Kusagakure. Les pido que aguanten el trayecto, chicos. Podríamos descansar en los huertos, pero no quisiera arriesgar la salud de esa chica al pasar más tiempo del necesario fuera de un hospital. También quisiera llevar a Taeko-chan a la Aldea rápidamente —Sora dejó a Ririki intencionalmente fuera de la ecuación. Claro que era importante llevar a un criminal ante la justicia, pero había otras prioridades —. Andando.
—Sí, Sora-sensei.
Largas sombras acompañaron a los shinobi en lo que parecía una marcha fúnebre de vuelta al huerto de Kitate. Ranko intentó mantener la mente en blanco y enfocarse en la chica que llevaba. Podía ver el cuerpo inconsciente de Ririki balancearse en el hombro de su sensei. Aquel brazo metálico, sangrante, bastardo, le daba asco. Le revolvía las tripas de una manera que no había sentido antes. No sabía si alegrarse de que a raíz de esos ataques de poca monta hubiesen encontrado algo tan horrible.
”No, no es alegría. Es… alivio. Creo. Una persona malvada ya no hará más daño. Y una persona amada ya no será mancillada. Es un alivio lleno de amargura.”
—Debemos regresar a con los granjeros. Hay que comunicarles que atrapamos a la cabecilla de la operación. Luego iremos tan pronto sea posible a Kusagakure. Les pido que aguanten el trayecto, chicos. Podríamos descansar en los huertos, pero no quisiera arriesgar la salud de esa chica al pasar más tiempo del necesario fuera de un hospital. También quisiera llevar a Taeko-chan a la Aldea rápidamente —Sora dejó a Ririki intencionalmente fuera de la ecuación. Claro que era importante llevar a un criminal ante la justicia, pero había otras prioridades —. Andando.
—Sí, Sora-sensei.
Largas sombras acompañaron a los shinobi en lo que parecía una marcha fúnebre de vuelta al huerto de Kitate. Ranko intentó mantener la mente en blanco y enfocarse en la chica que llevaba. Podía ver el cuerpo inconsciente de Ririki balancearse en el hombro de su sensei. Aquel brazo metálico, sangrante, bastardo, le daba asco. Le revolvía las tripas de una manera que no había sentido antes. No sabía si alegrarse de que a raíz de esos ataques de poca monta hubiesen encontrado algo tan horrible.
”No, no es alegría. Es… alivio. Creo. Una persona malvada ya no hará más daño. Y una persona amada ya no será mancillada. Es un alivio lleno de amargura.”
Pensamientos (Plum) ✧ Diálogos (PaleVioletRed)