11/08/2020, 23:40
El joven guiado por su curiosidad, cambió de objetivo, pasando de la cocina al patio de la entrada, aunque ahí encontraría a alguien que si bien lucía familiar no le era conocido para nada. Los ojos aguamarina, o mejor dicho, el ojo era de un tono que claramete podía asociar a esa familia, aunque en este caso la persona carecía de uno, portando en su lugar ¿el guarda de una espada? atado con una cinta a manera de parche sobre el lado derecho. El pelo violáceo también era reconocible, aunque en este caso estaba adornado con varios rayos de color fucsia chillón. El peinado era curioso, porque llevaba una coleta retenida con kogai y adornos kanzashi con un aire claramente femenino pese a que sus facciones eran masculinas, porque sí, era un chico, y con cara de muy pocos amigos. Llevaba un daisho en la cintura, aunque uno de los mangos de sus espadas parecía bastante desgastado.
La mirada del recién llegado se clavaría de inmediato al ver como el Hōzuki se asomaba desde el pasillo.
—¿Quién eres? — Diría a secas.
Por la estatura y la voz, básicamente se podría asumir que tenía una edad similar a la del propio Isamu. También tenía un aire amenazante, pero sin duda mucho menor a la del padre de familia que conoció el día anterior.
La mirada del recién llegado se clavaría de inmediato al ver como el Hōzuki se asomaba desde el pasillo.
—¿Quién eres? — Diría a secas.
Por la estatura y la voz, básicamente se podría asumir que tenía una edad similar a la del propio Isamu. También tenía un aire amenazante, pero sin duda mucho menor a la del padre de familia que conoció el día anterior.
