Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#8
Un plan maestro: la resurrección de una de las Antiguas

Verán, sé que es fácil creer que Dragón Rojo siempre fue una organización de poca monta. Un grupo de disociados criminales que sólo buscan dinero y reputación en los círculos de infamia. Un puñado de desadaptados, vamos, que les cuesta seguir las reglas del juego. En apariencia, eso eran. Pero en lo más profundo, mientras nuestra influencia se extendía junto al Omoide hasta los rincones más lejanos de Hibakari se cocía algo gordo. Muy gordo.

Incluso antes de yo llegar a Dragón Rojo, los ryūtos estaban sentando las bases para ejecutar el plan maestro que les permitiría trascender. Evolucionar. Después de todo, un Dragón no vivirá mucho tiempo volando por ahí, a por libre, antes de que los reinos reúnan la valentía de tratar de cazarlo. En el caso de Sekiryū, sucedía lo mismo. La única forma de perdurar en el tiempo, sería si contáramos con la protección de uno de esos reinos. El cómo, pues, sencillo. Usando a Kyūtsuki. Su habilidad, ya os lo dije antes. Es importantísima. Ser todos y nadie a la vez tiene sus ventajas, y ella lo aprovechó para infiltrarse en el castillo del Señor Feudal del País del Agua como uno de sus criados. Una vez dentro, fue cambiando de pieles, subiendo escalafones dentro de la jerarquía. Lento, pero seguro. Espiando y recolectando información precisa. Estudiándolo, a él, a Umigarasu.

Ya entendéis por dónde van los tiros. Dragón Rojo planeaba matar a Umiragasu desde adentro, que Kyūtsuki tomara su identidad, y controlar el feudo desde el corazón de la nobleza. Nadie tenía que enterarse de nada. Umigarasu seguiría vivo, pero iba a ser el camaleón quien tomase las verdaderas decisiones. De esta forma, nos blindábamos. Nadie podría hacernos daño. Dragón Rojo controlaría todo el País del Agua a su merced.

Claro que en la teoría se dice fácil, pero Kyūtsuki se encontró con dificultades, en la práctica. Llegó un punto donde ya no podía escalar más, y aunque conocía muy bien a Umigarasu desde afuera —de cómo actuaba, de cómo se movía en público, de sus gestos, de su voz—. en la privacidad de sus consortes, aún ignoraba muchas cosas. Ahí estaba el verdadero riesgo, que si íbamos a matarle, tenía que ser en ese momento. No iba a poder acercarse más. Era dar el golpe, o...

Creo que si el objetivo era otro Feudal de pacotilla de otro País más blandengue, hubiese sido posible. Pasa que —y corríjanme si me equivoco, porque ustedes deben saber más de ese canijo que yo—. ese viejo es un hijo de puta en toda regla, y ha sabido aprovechar la libertad estratégica que le brinda el aislamiento del País del Agua del resto de ōnindo para hacer de las suyas. Lo controla todo. Kasukami está llena de mafias a las que el tipo les paga muy bien. Lo de Umigarasu es un Feudo criminal controlado por esbirros y mercenarios. Era evidente que sabía mucho de Dragón Rojo. Además, éramos un grupo en ciernes que encajaban muy bien en sus predilectos gustos. Así que, en vista de nuestra reputación, el viejo hizo una oferta, y la oferta se discutió en la Gran Reunión.

Quería contratarnos. Pero no como una simple mafia, sino que fuéramos directamente su Guardia Personal. El tipo no es tonto. Creo que era consciente de que en nuestras filas contábamos con shinobis muy poderosos. Ryū y Zaide, los primeros. ¿Quién mejor que estas calamidades para protegerle?... y con ello, ganaríamos acceso a un sin fin de cosas. Seguridad. A mucho dinero. A Kasukami, que no es sino el centro más grande de operaciones de estos malditos mafiosos. En fin, la gloria.

Y si aquello no era suficiente, decidió revelarnos el plan maestro.

Shaneji y yo fantaseamos alguna vez con ésto. Y es que, en los planes de Umigarasu, estaba la de resurgir, algún día, a la Antigua aldea de la Niebla. A la sangrienta. Y cuando sucediera, la iba a dejar en manos de nosotros. De Dragón Rojo.

Tuvimos que votar, como es entendible. Zaide estuvo plenamente en contra, él apostaba por una Revolución. Acabar con el feudalismo. Dar un golpe sobre la mesa y zarandear la estructura geopolítica de ōnindo. Decía que teniendo al pueblo de nuestro lado, todo era posible.

La tendencia de Ryū era más comedida. Aceptar la oferta era encontrar la estabilidad que tanto ansiaban, y que si había que dar ese golpe sobre la mesa, sería cuando tuvieran la seguridad de que el plan no iba a fallar. Además, éramos conscientes de que los planes de Zaide serían rápidamente fulminados por las Tres Grandes, que sin saber el porqué, ahora tenían una Alianza. Era demasiado peligroso. Así que, al final de la votación, la decisión quedó en manos de Ryū.

Aceptaríamos la oferta de Umigarasu, y acabaríamos reuniéndonos con él casi un mes después para discutir y negociar. Akame, Money, Otohime y yo conformamos el equipo de infiltración.

Pero antes de eso, incluso antes de acabar la reunión, se discutió algo más. La vida de una mujer. La votación acabó en empate, y cuando se empata en Sekiryū, sólo hay cabida a una cosa:

Al Kaji Saiban.
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RE: [Reporte] Interrogatorio de Umikiba Kaido - por Umikiba Kaido - 27/08/2020, 23:52


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