2/09/2020, 19:45
—En esta cosa si quiero comer bien debo valerme por mí misma — Estaba henchida de orgullo.
—¿Eso es una indirecta para mí? — Giró el cuello el muchacho, aunque no parecía molesto en lo absoluto. Realmente parecía que no sintiera nada.
—Ah vamos, ¿no te puedes tomar de forma relajada una broma? — Infló los cachetes.
—Lo decía, porque si hay alguna queja, no será humillándome enfrente de alguien más — Dijo pelado.
—¡Kagetsuna!— Le regañó, aunque este no pareció reaccionar en lo absoluto. Entre tanto volteó a ver al pelinegro. —En serio, ignórelo, él es así. No sabe medir la lengua pero en realidad él no busca problemas, se lo juro — Agitó la mano restándole importancia al asunto. —Bueno, mejor disfrutemos del almuerzo antes de que se enfríe. ¡Que arpoveche! — Juntó sus manos dando las gracias antes de hincar el diente a los perparados.
El hermano hizo lo propio en silencio, pareciendo completamente insimismado al punto que parecía que los únicos ahí presentes eran Hangaku e Isamu.
—¿Y bien? Espero que esté tan sabroso como se ve — Sonrió.
Una vez terminada la comida, la muchacha tomaría los platos y demás en la mesa. Increíblemente, sería el otro joven el que las recogería sin decir ni pio, dándose la vuelta para llevarlos al lavatrastos como si fuer aun robot programado de limpieza.
—Muchas gracias por la comida — Diría la joven. —Supongo que con esto la misión que ha encargado Karaga ha sido cumplida — giró su cabeza. —Sé que fueron pocos días pero, aunque sea su trabajo, me gustaría agradecerle por su amabilidad para conmigo en estos días — Hizo una reverencia.
El del parche, ignoraba lo que sucedía a sus espaldas mientras lavaba los utensilios.
—Creo que usted ha hecho más de lo que debería por mí.
—¿Eso es una indirecta para mí? — Giró el cuello el muchacho, aunque no parecía molesto en lo absoluto. Realmente parecía que no sintiera nada.
—Ah vamos, ¿no te puedes tomar de forma relajada una broma? — Infló los cachetes.
—Lo decía, porque si hay alguna queja, no será humillándome enfrente de alguien más — Dijo pelado.
—¡Kagetsuna!— Le regañó, aunque este no pareció reaccionar en lo absoluto. Entre tanto volteó a ver al pelinegro. —En serio, ignórelo, él es así. No sabe medir la lengua pero en realidad él no busca problemas, se lo juro — Agitó la mano restándole importancia al asunto. —Bueno, mejor disfrutemos del almuerzo antes de que se enfríe. ¡Que arpoveche! — Juntó sus manos dando las gracias antes de hincar el diente a los perparados.
El hermano hizo lo propio en silencio, pareciendo completamente insimismado al punto que parecía que los únicos ahí presentes eran Hangaku e Isamu.
—¿Y bien? Espero que esté tan sabroso como se ve — Sonrió.
Una vez terminada la comida, la muchacha tomaría los platos y demás en la mesa. Increíblemente, sería el otro joven el que las recogería sin decir ni pio, dándose la vuelta para llevarlos al lavatrastos como si fuer aun robot programado de limpieza.
—Muchas gracias por la comida — Diría la joven. —Supongo que con esto la misión que ha encargado Karaga ha sido cumplida — giró su cabeza. —Sé que fueron pocos días pero, aunque sea su trabajo, me gustaría agradecerle por su amabilidad para conmigo en estos días — Hizo una reverencia.
El del parche, ignoraba lo que sucedía a sus espaldas mientras lavaba los utensilios.
—Creo que usted ha hecho más de lo que debería por mí.