8/09/2020, 18:52
(Última modificación: 8/09/2020, 18:59 por Akamatsu Nao. Editado 3 veces en total.)
La muchacha apoyó sus manos en las rodillas y negó suavemente con la cabeza esbozando una sonrisa. Estaba dispuesta a enarbolar la razón de su agradecimiento hasta el final.
—Hay muchas personas, que quizá me hubiesen acompañado tal y cómo dice usted. Pudo haber sido una misión asignada a cualquier otro, pero de alguna manera siento que la empatía que me mostró fue sincera, algo más que un simple ninja cumpliendo con su deber. Y es por ello que le agradezco, porque pese a todo, por simple y banal que pueda parecer, la amabilidad es algo que hoy en día se ha perdido y hasta se llega a considerar indeseable en un shinobi. El hecho de hacer sólo lo que corresponde, y no más allá por voluntad propia. Es por ello, que de verdad le agradezco — levantaría la mirada y sonreiría.
—Perdona que mi hermana te esté haciendo perder el tiempo, es muy melodramática para todo y no puede despedirse de forma normal— Dijo desde el lavamanos el chico de la coleta. No sé volteó en absoluto y continuó con su labor de lavar los trastes, pero sin duda tenía al oreja parada para prestar atención a la conversación.
—¡KAGETSUNA! — Infló los cachetes y se puso roja. —Cómo sea, ya dije lo que tenía que decir. Supongo que entonces, este es el adiós. — Diría, no con tristeza, sino con condescendencia.
—Hay muchas personas, que quizá me hubiesen acompañado tal y cómo dice usted. Pudo haber sido una misión asignada a cualquier otro, pero de alguna manera siento que la empatía que me mostró fue sincera, algo más que un simple ninja cumpliendo con su deber. Y es por ello que le agradezco, porque pese a todo, por simple y banal que pueda parecer, la amabilidad es algo que hoy en día se ha perdido y hasta se llega a considerar indeseable en un shinobi. El hecho de hacer sólo lo que corresponde, y no más allá por voluntad propia. Es por ello, que de verdad le agradezco — levantaría la mirada y sonreiría.
—Perdona que mi hermana te esté haciendo perder el tiempo, es muy melodramática para todo y no puede despedirse de forma normal— Dijo desde el lavamanos el chico de la coleta. No sé volteó en absoluto y continuó con su labor de lavar los trastes, pero sin duda tenía al oreja parada para prestar atención a la conversación.
—¡KAGETSUNA! — Infló los cachetes y se puso roja. —Cómo sea, ya dije lo que tenía que decir. Supongo que entonces, este es el adiós. — Diría, no con tristeza, sino con condescendencia.