14/09/2020, 22:28
La muchacha hizo una reverencia para despedirse, y jaló una última vez de la coleta a su hermano para obligarlo a agacharse y que le imitara también. Tres días que se suponían debían ser normales, quizás fueron un poco más ajetreados de lo debido, pero se quedaría con la anécdota para largo. Más le valía apresurarse para ir a reportar, debido a que luego de la tarde no era del todo prudente acercarse por la noche al edificio de la Arashikage, aunque este era un detalle que él bien no podía conocer.
Finalmente llegaría al edificio, pero en el lugar no se encontraría al mismo encargado, sino a una mujer con un pantaloncillo corto que dejaba ver bastante carne del muslo y una blusa corta de tirantes que apenas podía esconder su voluminoso busto. Ataviada en color azul marino, lucía a juego con su cabellera negra. De alguna manera tenía un gran aura, una fuerte presencia. No es que fuera intimidante como el padre de Hngaku, sino más bien todo lo contrario, era una vibra magnética y atractiva.
La damisela estaba en el escritorio revisando y acomodando papeleo, pero no le pasaría desapercibida la llegada del genin.
—¿Te puedo ayudar en algo?— Levantaría la mirada, observándole con aquellos ojos celestes profundo.
Finalmente llegaría al edificio, pero en el lugar no se encontraría al mismo encargado, sino a una mujer con un pantaloncillo corto que dejaba ver bastante carne del muslo y una blusa corta de tirantes que apenas podía esconder su voluminoso busto. Ataviada en color azul marino, lucía a juego con su cabellera negra. De alguna manera tenía un gran aura, una fuerte presencia. No es que fuera intimidante como el padre de Hngaku, sino más bien todo lo contrario, era una vibra magnética y atractiva.
La damisela estaba en el escritorio revisando y acomodando papeleo, pero no le pasaría desapercibida la llegada del genin.
—¿Te puedo ayudar en algo?— Levantaría la mirada, observándole con aquellos ojos celestes profundo.