Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#2
Entrenamiento. Veamos…

Onee-sama se rascó el mentón, alzando la vista. Ahora, una semana después de mi adopción, ya me había acostumbrado a la vestimenta deportiva de onee-sama y al estilo moderno de Kuumi. Komachi-san y Kizaemon-san me habían recibido muy cálida pero respetuosamente. Estábamos en el jardín de entrenamiento de la familia Sagisō, con onee-sama frente a mí y Kuumi sobre una roca, leyendo algo. Era un lugar precioso, rodeado de flores. Me costaba aceptar que usaran tan lindo sitio para pelear y practicar combate.

Se suponía que onee-sama me enseñase las artes ninjas, aunque en realidad era Komachi-san quien me entrenaba en serio. Era como si onee-sama insistiera en hacer su parte para ayudarme. Claramente, no me quejé.

Veamos, el chakra. ¡S-sí! El chakra es…

Creo que ella ya sabe qué es el chakra, Ran-chan…

Así es, onee-sama. Creo. Puedo hacer cosas interesantes con eso.

Busqué con cuidado y saqué del portaobjetos que me habían obsequiado (uno de hermoso y elegante cuero negro) un shuriken. Miré la estrella por largos segundos. El metal me llamaba. No es como si pudiese sentir todo el metal a mi alrededor, sino… era como si viese una parte de mí fuera de mi cuerpo. Me enfoqué en el arma y un aura purpúrea lo envolvió. Ahora sentía realmente el shuriken.

Lo lancé hacia una de las dianas que las Sagisō habían puesto en el borde del área de entrenamiento. Se clavó en la madera en el segundo círculo exterior.

Oh. P-podemos mejorar tu puntería.

Le sonreí a onee-sama y saqué otros dos shuriken. Los lancé a los lados de la diana, y claramente fallarían… pero las armas hicieron una curva e impactaron en la primera diana. Saqué mi último shuriken y lo lancé a Kuumi.

¡Woah! ¿Qué…? —Kuumi se preparaba para bloquear con un veloz kunai, pero mi proyectil hizo una pronunciada curva y fue a dar donde los otros tres —. ¿Eh?

Lo descubrí en el hospital. —dije, orgullosa, esperando caras de sorpresa. Pero la sorpresa que obtuve no fue la más… grata.

Eso… eso fue…

Jiton. Fue un jutsu magnético. Como el de Iwada Ririki.

Como el de Kikazura Taeko-chan…

No. Era mi truco. ¿Por qué mencionaban a otras personas? Fruncí los labios.

¿Quiénes son ellas? Iwada-san y Taeko-san.

Onee-sama y Kuumi intercambiaron miradas preocupadas. Quería que me dijeran, pero no insistiría si querían mantener sus secretos. Tenían tal derecho, ¿No?

Taeko-chan fue… una amiga. Bueno, conocida. Pero… Falleció hace tiempo. Tenía el mismo poder que el tuyo.

Oh. Mi pésame. He leído que el cuerpo humano no es eterno. Es natural que fallezcan.

Kuumi pareció enojarse ante tal comentario, aunque ignoro por qué. Onee-sama pareció alterarse también, pero no mostró molestia.

Lo que… lo que le pasó a Taeko-san no fue natural. Iwada Ririki le capturó y…. Bueno… hizo cosas horribles con ella. Y luego… luego hizo cosas con… —Pude ver claramente cómo los ojos de onee-sama se lubricaban con posibles lágrimas, lo cual me hizo sentir un extraño dolor en el pecho —. Con Meme-san.

Me quedé en silencio un rato, procesando la información. Si Iwada Ririki había hecho cosas conmigo… con mi cuerpo… ¿Acaso significaba eso que…?

¿Entonces Iwada Ririki-san es… mi… creadora?

Por un momento, onee-sama dudó. Era como si no quisiera usar esa palabra. La gente del hospital no me creía cuando decía que yo era una muñeca diseñada y creada, a pesar de que era bastante obvio. Las Sagisō parecían haber entendido la verdad muy rápidamente, en especial la más alta. Pero al final, onee-sama habló.

Iwada Ririki es la razón por la que tu cuerpo es como es.

Oh —Hice otra larga pausa, en lo que pensaba qué decir. —. ¿Puedo verla?

Kuumi se irguió. Onee-sama se me acercó, siempre respetando su distancia, aunque ya le había explicado que su toque no me molestaba.

M-Meme-san… P-pero… ¿Por qué?

No sé. Tengo curiosidad de cómo es. O por qué me creó. ¿Cree onee-sama que sea posible hablar con Iwada-san?

Onee-sama me miró por largo rato. Sus orbes color miel escudriñaron los míos. Suspiró.

Tendremos que hablar con madre…


Mensajes en este tema
La doncella mecánica - por Kuran Meme - 27/09/2020, 21:36
RE: La doncella mecánica - por Kuran Meme - 28/09/2020, 00:22
RE: La doncella mecánica - por Kuran Meme - 28/09/2020, 21:48
RE: La doncella mecánica - por Kuran Meme - 5/10/2020, 20:17
RE: La doncella mecánica - por Kuran Meme - 6/10/2020, 16:49


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