24/12/2020, 16:57
(Última modificación: 24/12/2020, 21:56 por Yasuyori Hayato. Editado 4 veces en total.)
El Bosque de la Hoja estaba invadido por el frío. El castañeo de sus dientes con cada ráfaga de viento que lograba atravesar los árboles, era un recordatorio de la estación por la que estaban pasando. Hayato dejaba tras de sí huellas de sandalias en la nieve, abrazándose a si mismo para conservar calor dentro de la capa que llevaba puesta sobre su uniforme médico, cuyo color blanco no ayudaba a conservar el calor. Miraba a su alrededor, con su rostro oculto tras una bufanda y bajo una capucha, viendo las copas de los árboles coronadas por la nieve. La sola visión de este paisaje le hizo dar más frío. Agradeció que su banda ninja en su frente le diera calor a su cabeza, a pesar del frío metal con el símbolo de Uzushiogakure.
Llegó a Minori, donde había sido llamado más como médico que como ninja, para atender algunos casos de gripe y pneumonía, comunes con el frío de la época. Además, cabía la posibilidad de que necesitara llevar un mensaje hasta una aldea en la costa para solicitar provisiones para Minori, ya que sus cultivos estaban esencialmente muertos bajo una gruesa capa de nieve, con solo la posibilidad de abastecerse con los pocos invernaderos que habían.
Pudo divisar a lo lejos una posada donde refugiarse antes de ir a buscar a sus pacientes: 2 niños y una mujer y un anciano, los cuatro con casos leves de pneumonía, bastante manejables según le habían dicho, pero siempre habrían podido agravarse por causa del tiempo. Entro a "El Tomate Soleado", un nombre bastante irónico para aquella época. El calor del lugar lo recibió como un abrazo. Pudo ver en la barra a una mujer de cabellos oscuros que, por su vestimenta, era evidentemente una Kunoichi y, por sus colores, probablemente de Amegakure, aunque debía confirmarlo con la banda que llevaba en su brazo que no alcanzaba a ver por la distancia. Se quitó la capa y se sentó a una silla de distancia de la chica y vio la banda de Amegakure confirmando su pensamiento. No dijo nada, hasta que el posadero llegó con la sopa para la kunoichi.
-¡Bienvenido joven! Veo que es un ninja médico, ¿vienes por los enfermos?- Dijo el hombre, reconociendo la vestimenta blanca de Hayato.
-Gracias.... así es... em...- Pensó un momento antes de hablar, con su timidez taladrándole la garganta. Miró de reojo la sopa de verduras de la kunoichi. -Quisiera lo que ella pidió, por favor...-
-Otra sopa de verduras caliente para el doctor- Dijo el posadero con energía, tratando de brindar confianza al chico.
-Espere y...- Detuvo al posadero antes de que partiera por la sopa. El labio inferior de Hayato temblaba, pero no sabía si era por el frío o por su timidez. -Podría... por favor... ¿calentar una olla con agua y prestarme algunas toallas?... es para los pacientes... digo... el calor les puede ayudar a fortalecer su sistema inmunológico y disminuir los temblores, ya que el calor corporal se equilibrará y el cuerpo podrá invertir energía en combatir la infección más que en mantener el calor.- Dijo como si recitara un libro de memoria.
-Emmm... claro que si chico, ya mismo lo haré, pondré la olla y te traeré tu sopa.- Respondió el posadero algo confundido por la retahíla de palabras dichas por el ninja médico quien se limitó a asentir.
"Soy un idiota..." Pensó viendo de reojo algo incómodo a la chica que se encontraba a su lado y luego al posadero.
Llegó a Minori, donde había sido llamado más como médico que como ninja, para atender algunos casos de gripe y pneumonía, comunes con el frío de la época. Además, cabía la posibilidad de que necesitara llevar un mensaje hasta una aldea en la costa para solicitar provisiones para Minori, ya que sus cultivos estaban esencialmente muertos bajo una gruesa capa de nieve, con solo la posibilidad de abastecerse con los pocos invernaderos que habían.
Pudo divisar a lo lejos una posada donde refugiarse antes de ir a buscar a sus pacientes: 2 niños y una mujer y un anciano, los cuatro con casos leves de pneumonía, bastante manejables según le habían dicho, pero siempre habrían podido agravarse por causa del tiempo. Entro a "El Tomate Soleado", un nombre bastante irónico para aquella época. El calor del lugar lo recibió como un abrazo. Pudo ver en la barra a una mujer de cabellos oscuros que, por su vestimenta, era evidentemente una Kunoichi y, por sus colores, probablemente de Amegakure, aunque debía confirmarlo con la banda que llevaba en su brazo que no alcanzaba a ver por la distancia. Se quitó la capa y se sentó a una silla de distancia de la chica y vio la banda de Amegakure confirmando su pensamiento. No dijo nada, hasta que el posadero llegó con la sopa para la kunoichi.
-¡Bienvenido joven! Veo que es un ninja médico, ¿vienes por los enfermos?- Dijo el hombre, reconociendo la vestimenta blanca de Hayato.
-Gracias.... así es... em...- Pensó un momento antes de hablar, con su timidez taladrándole la garganta. Miró de reojo la sopa de verduras de la kunoichi. -Quisiera lo que ella pidió, por favor...-
-Otra sopa de verduras caliente para el doctor- Dijo el posadero con energía, tratando de brindar confianza al chico.
-Espere y...- Detuvo al posadero antes de que partiera por la sopa. El labio inferior de Hayato temblaba, pero no sabía si era por el frío o por su timidez. -Podría... por favor... ¿calentar una olla con agua y prestarme algunas toallas?... es para los pacientes... digo... el calor les puede ayudar a fortalecer su sistema inmunológico y disminuir los temblores, ya que el calor corporal se equilibrará y el cuerpo podrá invertir energía en combatir la infección más que en mantener el calor.- Dijo como si recitara un libro de memoria.
-Emmm... claro que si chico, ya mismo lo haré, pondré la olla y te traeré tu sopa.- Respondió el posadero algo confundido por la retahíla de palabras dichas por el ninja médico quien se limitó a asentir.
"Soy un idiota..." Pensó viendo de reojo algo incómodo a la chica que se encontraba a su lado y luego al posadero.