4/04/2021, 12:01
— Nunca olvidaré esos tiempos, Yota. Esos recuerdos han sido una de las cosas que han permitido que siga adelante
¿Acaso nadie había olvidado aquellos tiempos? Ni siquiera Kumopansa lo había hecho y eso que ella os había vivido por un corto espacio de tiempo. Evidentemente yo tampoco lo había hecho y eso era o que me aferraba a pensar que lo que sucedió aquel día en Kusagakure tuvo un fatídico y desgraciado desenlace. Me aferraba a pensar que fue todo un jodido mal entendimiento. El Jurete que yo había conocido no era un asesino a sangre fría y tampoco un traidor.
Si, tengo su favor. Pero de ahora en adelante, te agradecería si pudieras llamarlo por su nombre: Chōmei. Aunque empezamos con mal pie, me ha demostrado mucho durante este tiempo. Chōmei me ha apoyado y me ha salvado de caer en la desesperación más profunda. No me importa el poder que me haya dado o todo lo que haya ocurrido después. Para mí, él también es mi amigo.
Lo que sucedió entonces fue algo que me dejaría perplejo, pero no solo a mí, a mi acompañante ocho ojos también. Juro estaba levitando o... ¿debería decir volando? de su espalda habían surgido un par de alas que pretendían ser las colas del bijū, digo... el tal Chōmei.
— Hostia puta, ¿tú también estás viendo eso? ¡vamos, no me jodas!
Sacudí la cabeza como si aquel simple movimiento me permitiese salir de aquellas alucinaciones, pero no lo eran, era tan real como aquellas montañas nevadas.
— Joder, ya lo creo que lo estoy viendo
— Incluso ahora, también me está apoyando. ¿Lo ves?
El jinchuriki volvió a posar los pies sobre el suelo.
— La verdad es que ha sido bastante convincente...
Aunque os cueste creerlo, nosotros no quisimos matar al Morikage en realidad, incluso si esas eran sus intenciones conmigo. Lo que intenté en ese momento fue escapar volando. Pero él no me dejó. Incluso si con la energía generada con la transformación tiré todos los muebles de su despacho, él se mantuvo impasible y me dio caza. Subió a los cielos y me atacó desde al aire. Con un solo golpe me dejó moribundo. Y entonces, me di cuenta de que se había acabado. De que podría matarme delante de toda la aldea y estaría justificado, porque nadie entendía lo que estaba ocurriendo.
» No sé muy bien que pasó. Los nervios y el miedo me hicieron perder el control. Era un poder que no dominaba y quise abusar de él para salvar mi vida. Cuando me di cuenta, todo se había acabado. Él yacía muerto, había atentado contra mi Aldea y debía escapar — apretó los puños, pero no dijo nada más. No sabía que decir — ... y ya esta. Esa es mi historia. La verdad que os quería contar. Gracias por escucharme.
Realmente parecía de locos pensar que el Morikage actuase de tal forma, siendo tan radical y acudiendo a la pelea con su propio jinchuriki. Debió de perder los estribos y de esa forma, sin control sobre la situación, recurrió a lo que mejor se nos da a los ninjas.
— Está bien, confiaremos en ti
Si de verdad fuese un asesino a sangre fría, no tendría sentido que me hubiese metido todo aquel rollo y se hubiese tomado tantas molestias en que creyese su versión. En su lugar habría intentado o bien matarme o bien huir. Pero aquel encuentro entre dos viejos amigos no terminaba allí.
— Pero necesito que hagas algo más por mí. Vuelve a la aldea conmigo, tu hogar está en Kusagakure
¿Acaso nadie había olvidado aquellos tiempos? Ni siquiera Kumopansa lo había hecho y eso que ella os había vivido por un corto espacio de tiempo. Evidentemente yo tampoco lo había hecho y eso era o que me aferraba a pensar que lo que sucedió aquel día en Kusagakure tuvo un fatídico y desgraciado desenlace. Me aferraba a pensar que fue todo un jodido mal entendimiento. El Jurete que yo había conocido no era un asesino a sangre fría y tampoco un traidor.
Si, tengo su favor. Pero de ahora en adelante, te agradecería si pudieras llamarlo por su nombre: Chōmei. Aunque empezamos con mal pie, me ha demostrado mucho durante este tiempo. Chōmei me ha apoyado y me ha salvado de caer en la desesperación más profunda. No me importa el poder que me haya dado o todo lo que haya ocurrido después. Para mí, él también es mi amigo.
Lo que sucedió entonces fue algo que me dejaría perplejo, pero no solo a mí, a mi acompañante ocho ojos también. Juro estaba levitando o... ¿debería decir volando? de su espalda habían surgido un par de alas que pretendían ser las colas del bijū, digo... el tal Chōmei.
— Hostia puta, ¿tú también estás viendo eso? ¡vamos, no me jodas!
Sacudí la cabeza como si aquel simple movimiento me permitiese salir de aquellas alucinaciones, pero no lo eran, era tan real como aquellas montañas nevadas.
— Joder, ya lo creo que lo estoy viendo
— Incluso ahora, también me está apoyando. ¿Lo ves?
El jinchuriki volvió a posar los pies sobre el suelo.
— La verdad es que ha sido bastante convincente...
Aunque os cueste creerlo, nosotros no quisimos matar al Morikage en realidad, incluso si esas eran sus intenciones conmigo. Lo que intenté en ese momento fue escapar volando. Pero él no me dejó. Incluso si con la energía generada con la transformación tiré todos los muebles de su despacho, él se mantuvo impasible y me dio caza. Subió a los cielos y me atacó desde al aire. Con un solo golpe me dejó moribundo. Y entonces, me di cuenta de que se había acabado. De que podría matarme delante de toda la aldea y estaría justificado, porque nadie entendía lo que estaba ocurriendo.
» No sé muy bien que pasó. Los nervios y el miedo me hicieron perder el control. Era un poder que no dominaba y quise abusar de él para salvar mi vida. Cuando me di cuenta, todo se había acabado. Él yacía muerto, había atentado contra mi Aldea y debía escapar — apretó los puños, pero no dijo nada más. No sabía que decir — ... y ya esta. Esa es mi historia. La verdad que os quería contar. Gracias por escucharme.
Realmente parecía de locos pensar que el Morikage actuase de tal forma, siendo tan radical y acudiendo a la pelea con su propio jinchuriki. Debió de perder los estribos y de esa forma, sin control sobre la situación, recurrió a lo que mejor se nos da a los ninjas.
— Está bien, confiaremos en ti
Si de verdad fuese un asesino a sangre fría, no tendría sentido que me hubiese metido todo aquel rollo y se hubiese tomado tantas molestias en que creyese su versión. En su lugar habría intentado o bien matarme o bien huir. Pero aquel encuentro entre dos viejos amigos no terminaba allí.
— Pero necesito que hagas algo más por mí. Vuelve a la aldea conmigo, tu hogar está en Kusagakure
![[Imagen: K1lxG4r.png]](https://i.imgur.com/K1lxG4r.png)
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