5/04/2021, 16:58
Juro disimuló la sonrisa cuando sus dos acompañantes reaccionaron ante sus alas. La verdad es que le daban ganas de reír. En otros tiempos, en otra situación, no le hubiera importado llevarles de paseo y disfrutar del cielo los tres juntos. Pero lamentablemente, ahora no había tiempo para pasarlo bien.
Yota dijo que confiarían en él. Juro no supo siquiera que decir. "¿Gracias por no intentar matarme?" "¿Ojalá estés diciendo la verdad?" Las palabras se le atragantaron y lo cierto es que no se lo podía creer. ¿De verdad iban a creer en él? Eso era mucho más de lo que nunca hubiera pensado.
Lo cierto es que sabía que esa era una verdad a medias, porque podía ver en sus rostros que tampoco creían que el antiguo Morikage hubiera sido capaz de haceralgo así. No importaba. Que alguien le dijera que tenía razón era una sensación maravillosa. No por eso iba a mostrarse vulnerable ante ellos, claro, pero en su interior, le embargó una calidez que llevaba mucho tiempo sin experimentar. Se aferró a eso para continuar con la conversación.
— Pero necesito que hagas algo más por mí. Vuelve a la aldea conmigo, tu hogar está en Kusagakure
Juro le dedicó una sonrisa triste.
— Lo siento, pero no puedo hacer eso. Y en el fondo, sabes perfectamente por qué — Lo había pensado, miles de veces. Y siempre llegaba a la misma respuesta —. Mi hogar siempre será Kusagakure. Pero asesiné al antiguo Morikage y me di a la fuga. Llevo un año siendo un exiliado. No hay excusa posible. En cuanto cruce las puertas de la aldea, iré directo a la calabozo y después, al cementerio. Ese es el trato que se les da a los exiliados. Tendré suerte si mi cadáver puede reposar en nuestra aldea.
» No pienso estar huyendo toda mi vida. Y por eso, sé perfectamente que mi final llegará pronto — Juro se abrazó las rodillas, pero continuó, todo lo firme que pudo —. Pero aún no puede ser. No importa que me lo pidas tú, o cualquier otra persona en el mundo. Tengo un propósito que cumplir y hasta que no esté resuelto, yo no puedo arriesgarme a morir. Una vez eso se acabe, no me importa pagar el precio de mi crimen.
Sintió a Chōmei agitarse en su interior, pero no le dijo nada. En el fondo, supo que respetaba sus deseos. Juro, en cambio, se sintió la persona más despreciable del mundo.
Yota dijo que confiarían en él. Juro no supo siquiera que decir. "¿Gracias por no intentar matarme?" "¿Ojalá estés diciendo la verdad?" Las palabras se le atragantaron y lo cierto es que no se lo podía creer. ¿De verdad iban a creer en él? Eso era mucho más de lo que nunca hubiera pensado.
Lo cierto es que sabía que esa era una verdad a medias, porque podía ver en sus rostros que tampoco creían que el antiguo Morikage hubiera sido capaz de haceralgo así. No importaba. Que alguien le dijera que tenía razón era una sensación maravillosa. No por eso iba a mostrarse vulnerable ante ellos, claro, pero en su interior, le embargó una calidez que llevaba mucho tiempo sin experimentar. Se aferró a eso para continuar con la conversación.
— Pero necesito que hagas algo más por mí. Vuelve a la aldea conmigo, tu hogar está en Kusagakure
Juro le dedicó una sonrisa triste.
— Lo siento, pero no puedo hacer eso. Y en el fondo, sabes perfectamente por qué — Lo había pensado, miles de veces. Y siempre llegaba a la misma respuesta —. Mi hogar siempre será Kusagakure. Pero asesiné al antiguo Morikage y me di a la fuga. Llevo un año siendo un exiliado. No hay excusa posible. En cuanto cruce las puertas de la aldea, iré directo a la calabozo y después, al cementerio. Ese es el trato que se les da a los exiliados. Tendré suerte si mi cadáver puede reposar en nuestra aldea.
» No pienso estar huyendo toda mi vida. Y por eso, sé perfectamente que mi final llegará pronto — Juro se abrazó las rodillas, pero continuó, todo lo firme que pudo —. Pero aún no puede ser. No importa que me lo pidas tú, o cualquier otra persona en el mundo. Tengo un propósito que cumplir y hasta que no esté resuelto, yo no puedo arriesgarme a morir. Una vez eso se acabe, no me importa pagar el precio de mi crimen.
Sintió a Chōmei agitarse en su interior, pero no le dijo nada. En el fondo, supo que respetaba sus deseos. Juro, en cambio, se sintió la persona más despreciable del mundo.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
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Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60